03 Dic

Podemos cambiar nuestra edad biológica cambiando nuestra alimentación

Marta Villa y Alfredo López forman el tándem perfecto. Ella nutricionista, él, cirujano cardiovascular en activo. Juntos, y después de muchas horas de conversaciones sobre los motivos y las causas del envejecimiento, decidieron un día aunar conocimientos para elaborar la Dieta Antiedad. «Es verdad que la edad cronológica es la que marca nuestra fecha de nacimiento, y no la podemos modificar. Pero podemos modificar nuestra edad biológica, que es aquella que refleja nuestro aspecto exterior, cambiando nuestra alimentación», asegura López. «Marta y yo le dimos muchas vueltas al tema, revisamos todo lo que la sociedad había aprendido en las últimas décadas… vimos el éxito que había tenido nuestro blog y decidimos ponerlo negro sobre blanco en este libro».

-El libro, en contra de lo que pueda parecer, no está enfocado al peso, sino a cuidarse. Ustedes dicen que hay personas de 70 que pueden estar mejor que otras de 60.

-Efectivamente, y esa diferencia se puede notar incluso a edades más tempranas (30, 40,…). La sociedad está más enfocada en el peso, sin tener en cuenta el cómo se consigue, pero alguien puede tener un peso teóricamente ideal y estar pésimamente alimentado y enfermizamente «sano». De esa preocupación surgió el libro. Pero no un libro de dieta para la consecución de un número de kilos determinado, sino un texto donde se explicara cómo comer bien y estar sano.

-Dice usted que debemos trabajar sobre los modificables. ¿Cuáles son?

-Fundamentalmente hay dos, y los sabemos todos, pero hay que recordarlos. Cómo comemos y cómo nos movemos, dieta y ejercicio. Qué comemos es fácil de modificar y el movimiento o ejercicio también. Después hay factores que son más complejos de modificar, como el estrés, pero que también podemos variar incluso desde la alimentación, ya que una alimentación desequilibrada es una causa de estrés y además hay alimentos que lo disminuyen.

-Cuidarse es una cosa que sabemos todos pero… ¿qué significa para ustedes?

-Cuidarse es proporcionar a nuestro cuerpo lo que le hace falta para el día a día, de forma equilibrada, y aprender a aplicar ese equilibrio a todas las facetas de nuestra vida.

-¿Podemos frenar el proceso de envejecimiento, o realmente lo único que podemos hacer es no acelerarlo?

-Seguro que ha observado que hay personas que parecen más jóvenes de lo que son. Como decíamos, no todo el mundo envejece igual por cuestiones genéticas, pero lo que sí está en nuestras manos es evitar agresiones orientadas hacia nuestro propio envejecimiento.

-Cuando el cuerpo nos pide determinado alimento, ¿hay que escucharlo? ¿Es que necesitamos suplir alguna carencia?

-Depende de lo que pida el cuerpo. Hay que tener en la cabeza lo que es bueno o no. El cuerpo es muy sabio. Pero cuidado. Porque el alimento que nos pide puede estar relacionado con el estrés. Cuando alguien está estresado, el cuerpo libera una hormona que se llama cortisol, que es la hormona del estrés. Es un sistema químico. El cuerpo interpreta que hay estrés, que estamos en una situación de emergencia, y que vamos a necesitar mucho alimento para tener energía y salir del apuro en el que estamos. Piensa «que vienen tiempos malos», y por tanto, acumula grasa «por lo que pudiera pasar» (y engordamos). Busca darse alta energía. Pero lo que está pidiendo no es lo más adecuado quizás (alimentos muy dulces o con mucha grasa). En lugar de una bolsa de patatas fritas o dulces, lo ideal sería tomar unos frutos secos, salmón, un plátano o yogur, que lo que te aportan es salud. Ojo, que eso no significa que haya que prohibir los otros alimentos.

-La gente está cansada de oír hablar de dietas, y al final siempre vuelve a la mediterránea. ¿En qué se basa la dieta antiedad de su libro? ¿Cuáles son las principales diferencias entre las dos? 

-La dieta mediterránea es interesantísima, y es muy útil, para nosotros además es casi intuitiva porque se ha venido haciendo históricamente donde vivimos. Entonces, ¿cuál es la diferencia? Lo que nosotros intentamos es aportar a esa dieta son los avances de la Ciencia Moderna.

-¿De qué avances estamos hablando?

-Hay temas en los que se ha ido avanzando. Es el caso de los antioxidantes. Eso es química actual. Son factores que inciden directísimamente en el proceso de envejecimiento y eso no se sabía antes. Hay alimentos que se potencian mucho combinados. Por ejemplo, mezclando proteínas y diferentes hidratos de carbono, se puede conseguir que se absorba menos rápidamente el azúcar. Si cocinas por ejemplo pizza vegetal, obtendrás un índice glucémico menor, porque esa combinación de hidratos y vegetal hace que se absorba mucho menos rápidamente, y además de rico, es un plato barato y estupendo. Mezclar arroz con judías pintas no es dos más dos. El efecto de aprovechar esas proteínas de origen vegetal con el arroz multiplica muchísimo los beneficios. Este tipo de conocimiento es el que ha aportado la ciencia a la dieta mediterránea.

-¿Cuáles deberían ser los añadidos sobre nuestro régimen base? ¿En qué debería cambiar por ejemplo nuestra cesta de la compra y nuestra despensa? 

-No hay que variar tanto. Hay que tener frutas, verduras, proteínas (pescado azul por ejemplo), hidratos de carbono, grasas buenas (no trans que se acumulan en nuestras arterias…) A esto podríamos añadir por ejemplo un té verde, frutos secos, un poco de chocolate negro si nos apetece algo dulce… Insisto, no hay que cambiar todo, hay que aprender a comer y a mezclar bien cada tipo de alimento. El aspecto fundamental es el equilibrio. Hay que tomar incluso las grasas, de las que la gente huye en los regímenes exprés. En ese aspecto es fundamental distinguir dietas milagro, en las que excluyen las grasas, o bien todo son proteínas… Eso es desequilibrio, y la salud es equilibrio. Por tanto perder el equilibrio es perder la salud.

-En este sentido, ¿qué opina de la dieta vegetariana? 

-He conocido a muchos vegetarianos, y he hablado con ellos de los motivos que les llevaron a ello. Para mantener el equilibrio, lo más sencillo es comer de todo, saludablemente. El equilibrio en una dieta vegetariana es posible pero es difícil, porque para suplir las carencias hay que hacer combinaciones complejas de alimentos. Aunque si hay una cosa buena de los vegetarianos es que muchas veces suplen esas carencias con un mayor interés por hacer una dieta saludable. Creemos que es más fácil y más eficaz un equilibrio menos forzado.

-Por otra parte, sabemos que hay alimentos que nos perjudican y que nos hacen envejecer más rápidamente. ¿Puede recordárnoslos?

-Las grasas saturadas, las trans, hidratos de carbono refinados, los platos elaborados, los aditivos complementarios, alimentos de calorías vacías, la bollería industrial, los caramelos… y por supuesto la comida basura, las frituras y los ahumados, la sal, refrescos y bebidas azucaradas y bebidas alcohólicas…

-De toda esa lista quizás lo que más llama la atención son los ahumados… ¿Por qué no son tan buenos como parecía?

-Cuando se realiza el proceso de ahumado, se generan una serie de sustancias (toxinas) en los alimentos que acumulamos en nuestro organismo. Es por eso que la O.M.S. ha desaconsejado recientemente el consumo de este tipo de productos.

-¿Qué quieren decir cuando hablan del «mito de las vitaminas»? El oncólogo de Steve Jobs decía en sus publicaciones que no había que tomarlas sino tirarlas todas a la basura. 

-Un suplemento tiene sentido cuando te falta algo, si existe por ejemplo un problema digestivo. Pero al que está bien alimentado nunca le van a faltar vitaminas. Aunque demonizarlas tampoco. Para la población sana lo ideal es comer bien y es más fácil de lo que parece. En el libro detallamos con detalle ese y otros mitos: las vitaminas no quitan el cansancio, no engordan, no aumentan el apetito, etc.

-El otro aspecto modificable era el ejercicio. ¿Cuál es como cardiólogo su recomendación en este aspecto? 

-Cada persona es distinta. La generalidad habla de tres veces por semana de ejercicio aeróbico, pero esto no vale igual para la señora de 81 años que para el chaval de 18. El ejercicio hay que adaptarlo a cada persona. Lo que sí está claro es que todos los estudios hablan del sedentarismo como un factor de riesgo al mismo nivel que el tabaquismo. Pasaría un poco por el mismo enfoque que la alimentación. Ni poco ni mucho. El que hace ejercicio como un loco tampoco está buscando la salud. El equilibrio necesita de una cierta flexibilidad. Y también, como la comida, de un equilibrio. No pasa nada porque un día coma algo que no es lo más idóneo o me mueva más o menos de la cuenta. Hay que huir de las rigideces, no son buenas.

28 Oct

En qué quedamos, ¿la carne es mala o es buena?

Durante años la carne estuvo muy demonizada, mientras que en los últimos años, se oye y se lee información de todo tipo. ¿Por qué este cambio? ¿Cuál es mi opinión?

Antes de empezar, creo conveniente hacer algunas reflexiones previas sobre consumo de carne:

• La cantidad de carne que se consume en España es bastante elevado. Según las últimas encuestas ENIDE (Encuesta Nacional de Ingesta Dietética Española), se calcula que se consume una media de 164g de carne, por persona al día.
• El impacto medioambiental del consumo de carne es muy elevado. La producción de carne, especialmente la convencional, requiere de grandes extensiones de cultivos de granos (con la deforestación de bosques que ello conlleva) y de grandes cantidades de agua. Por no comentar el impacto medioambiental del cultivo de granos (soja, maíz) transgénicos que se utilizan principalmente para el consumo animal.
• En la mayor parte de estudios que se observa la posible relación del consumo de carne con ciertas patologías, se ha metido en un mismo “saco” la carne roja y la carne procesada (embutidos, hamburguesas, salchichas, etc).
• En los estudios científicos no suelen tener en cuenta la calidad de la carne (forma de cría de los animales, tipo de alimentación, tratamientos farmacológicos, etc).

¿Por qué y cuándo la carne es el enemigo?

En primer lugar es importante valorar aquellos estudios en los que han separado el impacto del consumo de carne roja del consumo de carnes procesadas, ya que estas últimas están cargadas de aditivos, azúcares, almidones, grasas de mala calidad y sal, que muchas veces son los mayores responsables de los efectos negativos.

En una revisión de estudios epidemiológicos [1] se concluye que la carne procesada presenta un aumento de riesgo de enfermedades cardiovasculares y diabetes (por cada 50g diarios, un aumento del 50% de riesgo). En cambio, no hubo relación entre la carne roja y riesgo cardiovascular, aunque si se observa un ligero aumento del riesgo de diabetes (aunque es muy pequeño y los autores destacan que puede deberse a otros factores como la actividad física, el tabaco, la baja ingesta de vegetales, etc).

En estudios epidemiológicos se observa que el consumo de carne procesada aumenta el riesgo de padecer cáncer colorectal y en el caso de la carne roja se asocia un riesgo ligeramente elevado, que incluso se observa que este riesgo disminuye mucho cuando se tiene en cuenta el consumo de fibra y de pescado. El mecanismo por el cual esta relación está presente solo en el caso de las carnes rojas y no en las blancas, parece ser la mayor cantidad de hierro hemo, ya que estimula la formación de nitrosaminas, compuestos carcinogénicos. La formación de nitrosaminas disminuye cuando se ingieren antioxidantes (hortalizas) en la misma comida [2,3,4,5].

También a través de estudios epidemiológicos se observa que aquellas personas que consumen mayores cantidades de carne procesada viven menos (aumenta la mortalidad), en cambio a penas se observan relaciones significativas con la carne roja [6,7].

¿Por qué hay que aplicar el sentido común?

La mayoría de datos que disponemos son de estudios epidemiológicos-observacionales (también es del mismo tipo el famoso “Estudio de China” o “The China Study”). Este tipo de estudios se utilizan para extraer hipótesis, que después hay que validar. Para que lo entendamos mejor; un estudio observacional “observa” un hecho, por ejemplo, podríamos “observar” que las personas que usan gafas son personas más inteligentes. ¿De aquí podríamos concluir que si me pongo gafas voy a ser una persona más inteligente? No. Pues de la misma manera, no se pueden sacar conclusiones firmes de este tipo de estudios.

Por otro lado, hay quien prefiere valorar lo sano/insano que es este alimento haciendo una analítica completa del alimento y extrapolando el efecto que tendrá en el organismo. Por ejemplo:
• “La carne tiene grasas saturadas, por eso aumenta el riesgo cardiovascular”. Este tema daría para un artículo especial. Actualmente hay mucha evidencia que muestra que las grasas saturadas NO aumentan el riesgo cardiovascular [8], por lo que esta explicación no es válida.
• “La carne de cerdo es rica en ácido araquidónico y en ácido linoleico y por esa razón tendrá un efecto pro-inflamatorio”. Desde mi punto de vista esta es una visión muy separada de la realidad, ya que el efecto sobre la inflamación lo genera el conjunto del alimento que se ingiere.

Por todos estos motivos… es necesario aplicar el sentido común. Y llegado este punto quisiera hacer una mención especial a la importancia de la CALIDAD de la carne:
• ¿Es sano consumir carne de animales estabulados, alimentados con piensos basados en legumbre/cereal (casi siempre transgénicos) y tratados con medicamentos para evitar infecciones y estimular un desarrollo más rápido? Desde luego que NO.
• ¿Es sano consumir carne de animales criados de forma más coherente, alimentados con su alimentación fisiológica (ej. ternera con pasto o forraje) y sin tratamientos agresivos? Si esta carne la combinas con abundantes verduras, desde luego que SI.
La ternera alimentada con forraje tiene una composición nutricional muy diferente: mientras tiene un mayor contenido en omega 3, tiene una menor cantidad de omega 6. Aunque aún me parece más importante que el conjunto del alimento es más sano por la forma de vida que ha llevado el animal y la ausencia de residuos de fármacos.

Algunas conclusiones…

• No mezclemos el efecto en la salud de las “salchichas frankfurts” con la carne de calidad. Los estudios lo demuestran y el sentido común también. El problema ha sido que durante años todo estaba metido en un mismo “saco”.
• La carne ha sido un alimento importante durante nuestra evolución como homínidos. Eso sí: nunca ha sido carne procesada y además se consumían más vísceras y menos “carne”. Por lo tanto el sentido común también nos indica que el consumo debe ser moderado.
• ¡No seamos egoístas! Debemos velar por el planeta. El consumo de carne convencional tiene un impacto medioambiental alto. Mi propuesta es la siguiente: hay que reducir el consumo de carne convencional y la carne que se coma, que sea de calidad.
• ¿Con qué acompañas la carne? Deja la “carne con patatas fritas” o “carne con arroz” o “carne con pan”. Cuando comas carne acompáñala con abundantes verduras. Esta combinación evita la formación de nitrosaminas en el sistema digestivo.
• ¿Cómo cocinas la carne? No la “churrusques”. Es mejor que quede “al punto”, de esta forma evitas la formación de compuestos potencialmente cancerígenos (como los HAPs).

Todo se resume en algo muy sencillo… ¡Come alimentos de verdad!

Lucía Redondo Cuevas, Nutricionista integral y Naturópata

Bibliografía
[1] Micha R, Michas G, Mozaffarian D. Unprocessed red and processed meats and risk of coronary artery disease and type 2 diabetes–an updated review of the evidence. Curr Atheroscler Rep. 2012 Dec;14(6):515-24.
[2] Aune D, Chan DS, Vieira AR et al. Red and processed meat intake and risk of colorectal adenomas: a systematic review and meta-analysis of epidemiological studies. Cancer Causes Control. 2013 Apr;24(4):611-27.
[3] Xu X, Yu E, Gao X et al. Red and processed meat intake and risk of colorectal adenomas: a meta-analysis of observational studies. Int J Cancer. 2013 Jan 15;132(2):437-48.
[4] Chan DS, Lau R, Aune D et al. Red and processed meat and colorectal cancer incidence: meta-analysis of prospective studies. PLoS One. 2011;6(6):e20456.
[5] Alexander DD, Weed DL, Cuching CA, Lowe KA. Meta-analysis of prospective studies of red meat consumption and colorectal cancer. Eur J Cancer Prev. 2011 Jul;20(4):293-307.
[6] Larsson SC, Orsini N. Red meat and processed meat consumption and all-cause mortality: a meta-analysis. Am J Epidemiol. 2014;179(3):282-9.
[7] Bellavia A, Larsson SC, Bottai M, Wolk A, Orsini N. Differences in survival associated with processed and with nonprocessed red meat consumption. Am J Clin Nutr 2014;100(3):924-9.
[8] Puaschitz NG et al. Dietary intake of saturated fat is not associated with risk coronary events or mortality in patients with established coronary artery disease. J Nutr. 2015;145(2):299-305.

Fuente:  rogerdelauria.com

09 Oct

Sexo tres veces por semana, la clave del proaging

Yo como cualquiera de ustedes quiero llegar a los 80 pareciéndome a mi misma, es decir, lucir real, y en lo posible divina. Digo en lo posible porque el “proaging” (disciplina preventiva, predictiva y regenerativa que estudia el envejecimiento en cada persona) que el mundo pondera con fanatismo en estos días, exige seguir a full ciertos mandamientos básicos. Además de tomar litros de agua, salir a la calle embadurnados en pantalla solar y no fumar ni flores, para parecer más joven hay que tener sexo tres veces por semana, coinciden los gerontólogos de todo el planeta.

Suena casi inalcanzable, a menos que estés casada….y con Superman (o con Rocco Siffredi!!!). Pero vale la pena enfocarse en esa meta, no solo por la cuota de diversión que procura sino porque es como hacerse un lifting gratisEl neuropsicólogo David Weeks, ex jefe de Psicología para la Tercera Edad del Hospital Real de Edimburgo (Escocia) que durante diez años estudió a 3500 individuos de distintas edades, comprobó que las personas de entre 40 y 50 años con apariencia más jovial eran aquellos que mantenían una media de tres encuentros por semana. La práctica periódica activa la circulación sanguínea, y gracias a bombeo de oxígeno se libera la hormona del crecimiento que ayuda a mantener la piel más elástica y luminosa, entre otros beneficios menos banales que la estética. Weeks sostiene que asegurarse la cuota de orgasmos semanales ayuda también a bajar el riesgo de mortalidad en un 50%: “la calidad de la vida sexual, en adultos mayores predice el estado de salud en general y el bienestar” concluyó en su investigación.

sexo para una piel tersa, tensa y fresca haolgirl420 via lovely

Volviendo a lo de la belleza, el sexo hace milagros, y no hace falta que te lo digan. Basta con mirarse al espejo el otro día. La sexóloga de Georgia (EEU), Gloria G. Bramer, sostenía años atrás en un artículo publicado en la revista realbeauty.com que “el orgasmo es una de las cosas más saludables que uno puede darse al día. Desde el punto de vista sexológico debería estar incluido en las rutinas diarias, como cepillarse los dientes o lavarse el pelo”. El oxigeno extra que genera la actividad amatoria permite eliminar toxinas y aumentar la producción de colágeno, lo que evita la flacidez, las arrugas y las manchas tan temidas. Además, transpirar durante el ejercicio provoca una limpieza facial automática, barriendo con las impurezas de la superficie cutánea. Ni hablar de bien que le hace al pelo, a las uñas y a los dientes.

La ciencia le está dando mucha relevancia al sexo como factor de bienestar mental y físico. Y viendo la apariencia de algunas mujeres de 80 que ahora son iconos de moda, no cabe duda que esa vitalidad es fruto de la dieta equilibrada pero también de una buena cama. Ídem el caso del gurú turco del yoga, Kazim Gürbüz, que a los 95 años está hecho un pibe de 50. En fin, vamos por el resto de la cuota….

 

 

Fuente: blogs.lanacion.com.ar

09 Oct

10 alimentos que los expertos nutricionistas no tocan ni con un palo

Si un especialista en dietética rechazase consumir un alimento en particular, probablemente tú también deberías hacerlo. Conocen perfectamente qué debe contener una alimentación saludable y qué debemos eliminar de nuestra ingesta diaria si queremos evitar problemas a medio y largo plazo.

Seguramente lo sabes de sobra: los refrescos azucarados, la bollería industrial o los alimentos procesados son malos, pero hay otros tantos productos que te sorprenderá conocer que debes erradicar de tu dieta. Para darnos más pistas Jody Braverman recoge en ‘Live Strong’ el top 10 de los alimentos que jamás verás en el carro de la compra de los expertos en nutrición. Si sueles seguir a rajatabla sus recomendaciones alimenticias, ¿por qué llevarles la contraria si están convencidos de que no son buenos para tu salud?

1. Los alimentos bajos en grasa

‘Así engordo menos’, pensarás al pasar por los estantes del súper donde están todos los alimentos bajos en sal, grasas, natas, calorías, etc. Pero te equivocas. Según la nutricionista Kristin Kirkpatrick “las calorías que te ahorras tendrás que recuperarlas de otra manera”. Por lo general, los fabricantes reemplazan las grasas eliminadas con azúcares, que pueden ser aún peor para tu salud: “Especialmente si se trataba de grasas saludables como las mono y poliinsaturadas que, consumidas con moderación, son buenas para la salud cardiovascular”, asegura la experta.

2. Cafés con añadidos especiales

El café tiene una gran cantidad de beneficios, desde mejorar nuestra memoria o estado de ánimo, hasta reforzar la salud cardiovascular e incluso reducir el riesgo de padecer diabetes. Pero si le añadimos ingredientes extras como azúcares, sacarinas, cremas dulces o potenciadores del sabor, nos estamos bebiendo una pócima insalubre.

¡Qué rico tu café moca! ¿Verdad? Pues cuidado de con qué lo han preparado porque algunos añadidos pueden hacer que nuestra bebida alcance cerca de las 300 calorías. Los expertos insisten en endulzar el café con edulcorantes naturales como la miel o la stevia.

3. Barritas de fibra

Sí, los mueslis que tanto consumes para mantenerte saciado y nutrido, resulta que no son tan saludables como pensabas. Al menos así lo asegura Kirkpatrick, que los denomina “chocolatinas encubiertas” y asegura que estas barras de fibra contienen cantidades excesivas de azúcar y pocos nutrientes.

Las calorías que te ahorras con los alimentos bajos en grasas tendrás que recuperarlas de otra manera

Necesitamos entre 25 y 35 gramos de fibra al día, pero los expertos recomiendan extraerla de alimentos saludables como los productos integrales que no contienen azúcares añadidos o, más sencillo todavía, frutas, verduras, frutos secos y legumbres.

4. Los fritos

No se refieren precisamente al filete de pollo empanado que te hagas en casa, sino a los fritos preparados que “son altos en grasas, especialmente en las malas como las saturadas y las trans”, explica la nutricionista Elizabeth Jaramillo-Lopez.

Responsables en gran medida de aumentar nuestros niveles de colesterol malo, si los tomamos a menudo podríamos estar poniendo nuestra salud en riesgo de sufrir una enfermedad cardíaca o un accidente cerebrovascular. “Las grasas son importantes para nuestro cuerpo porque nos dan energía, protegen nuestros órganos e incluso ayudan a procesar algunos nutrientes, pero tenemos que saber de qué tipo estamos comiendo”, insiste la experta, quien recomienda elegir alimentos ricos en grasas mono y poliinsaturadas como los aguacates, nueces, semillas y pescado, así como evitar los fritos y optar por otros tipos de cocción como asar o hervir.

5. Carnes procesadas

El tocino, las salchichas, algunos embutidos y las carnes frías pueden ser perjudiciales para la salud. Según un estudio realizado en 2010 en la Universidad de Harvard el consumo de carnes procesadas aumenta el riesgo de enfermedad cardíaca en un 42% y el de diabetes en casi un 20%. Eso sin contar con la cantidad de grasas no saludables que contienen estos alimentos y que aumentan nuestros niveles de colesterol malo.

“Además las carnes procesadas también contienen nitrato de sodio, un aditivo químico que conserva el color de la carne, añade sabor y actúa como conservante, que diferentes investigaciones han vinculado con diversos tipos de cáncer”, explica Jaramillo-López.

6. Chocolatinas

La barritas de chocolate que encuentras en las máquinas expendedoras rellenas de caramelo, dulce de leche y tantos otros ingredientes irresistibles para los amantes del dulce, están llenas de grasas, azúcar y más bien pocos nutrientes. Si cada una de estas chocolatinas tiene en torno a 250 calorías, échale que al menos contiene más de 20 gramos de grasas –sí, incluidas saturadas– y unos 24 gramos de azúcares. Su consumo habitual supone un exceso de azúcar en nuestra alimentación y recordemos que esto puede derivar en un aumento de peso, diabetes y una serie de otros problemas de salud.

7. Gelatina de sabores

Es dulce, refrescante, ligera, apenas tiene calorías, es de colores llamativos y se prepara en formas de lo más divertidas, pero no es buena para ti. Carole M. Farina lo tiene claro: “La gelatina con sabor es una mezcla de azúcar, agua, colorantes artificiales y subproductos animales que apenas tiene valor nutricional”, asegura la especialista en nutrición, quien recomienda que si queremos ingerir algo de colores, tomemos una pieza de fruta fresca y nos dejemos de gelatinas.

8. Preparados de comida congelada

Como ocurría con los fritos, el tupper de lentejas que has congelado es un alimento fenomenal, pero muchos de los que compramos en las grandes superficies no son nada saludables. Nos apañan una cena, desde luego, pero F. Farina advierte que la mayoría contienen demasiados carbohidratos y más bien pocas proteínas, lo que se traduce en que al poco tiempo de ingerirlos volvemos a tener hambre y, al final, comamos más de lo que deberíamos.

9. La comida rápida

La nutricionista Nina Dougherty afirma que no hay que renunciar siempre a la comida rápida, pero tiene muy claro cuándo hay que evitarla por completo: “Cuando la comida tiene un color como medio marrón, con tonos blanquecinos e ingredientes cremosos”. Si nos encontramos ante un plato que apenas tiene color, probablemente se trate de un alimento procesado, alto en grasas y bajo en nutrientes. De hecho, la comida saludable suele tener colores fuertes y brillantes como le ocurre a las frutas y verduras.

La gelatina con sabor es una mezcla de azúcar, agua, colorantes artificiales y subproductos animales que apenas tiene valor nutricional

Además, subraya la experta, en este tipo de menús nos encontramos con ingredientes demasiado blandos que apenas requieren masticación, lo que prácticamente elimina la experiencia sensorial con la comida y, como consecuencia, disminuye la sensación de saciedad después de comer.

10. Cereales

“Muchos de los cereales que encontramos en el supermercado no son otra cosa que granos refinados recubiertos de azúcar y, a veces, mezclados con trozos de chocolate y dulces que no deberían estar en nuestro desayuno”, asegura Dougherty, quien recomienda optar por cereales enteros bajos en azúcares y con fibra, fundamental para mantener en forma nuestro sistema digestivo.

 

 

Fuente: El Confidencial

06 Oct

La Dra. Johanna Budwig y su protocolo contra el cáncer

“Tengo una respuesta contra el cáncer, pero no voy a escuchar a los médicos estadounidense. Vienen a conocer mis métodos y se quedan impresionados. Pero luego quieren hacer un trato particular para llevarlo a cabo en sus consultas y ganar un montón de dinero. Y eso sí que no voy a hacerlo, así que estoy vetada en todos los países”

johanna_budwig_reading

—– Dra. Johanna Budwig

La Dra. Johanna Budwig nos dejó en el año 2003, a los 95 años de edad. Una médico alemán que fue propuesta por seis veces para el Premio Nobel de Medicina, lo cual significa que quizás haya que tomar en consideración sus trabajos sobre la salud. Algunos dicen que fue una santa, pero otros que la conocen mejor piensan en ella como un dios. Curó de cáncer de muchos enfermos terminales, incluso de aquellos pacientes que el establishment había considerado ya intratables y les habían dado la sentencia de muerte. No sólo curó diferentes y raros casos de cáncer, sino que curó todos los tipos de cáncer, y lo hacía de una forma relativamente rápida, barata, fácilmente y de forma permanente. Utilizaba ingredientes no tóxicos que no producían efectos secundarios. Sus tratamientos reforzaban la salud de sus pacientes, y su tasa de curación fue superior al 90%, incluyendo, como decíamos antes, los casos de enfermos terminales. Los éxitos de la Dra. Budwig contrastan en gran medida con las tasas de curación del cáncer utilizando las terapias convencionales…

Las armas secretas de la Dra. Budwig contra el cáncer eran el queso quark y el aceite de semillas de lino. Rápidamente se convirtió en el enemigo numero uno de las Industrias Química y Nuclear. Ha sido tan eficaz la labor de erradicación de sus trabajos, que quizás sea la primera vez que los lectores oigan hablar del Protocolo Budwig. Sus hallazgos fueron publicados por primera vez en la década de 1950. Sin embargo, todavía siguen estando censurados en la mayoría de los países.

La Industria del Cáncer se basa en mentiras

En primer lugar, el cáncer no se trata sólo de unos tumores que aparecen. La Medicina Oficial considera, aparentemente, que se trata de la misma cosa, pero no viene al caso ahora discutir sobre este asunto. Nos limitaremos a decir que el actual sistema lo que hace es perpetuar un tratamiento para los pacientes, algo que parece entra dentro de la agenda de los responsables políticos, en lugar de curar. Un paciente muerto no es rentable, ni tampoco un paciente sano. El dinero se hace en un término medio, pacientes que están vivos, pero no tanto. Esta Industria es tan rentable que es la quinta causa de quiebra en Estados Unidos. Cualquier investigador que encontrase una cura, rápidamente tendría que buscarse otro trabajo, y a ciertos nieves, todos los saben. El cáncer es la enfermedad más rentable de la Historia Médica y la Medicina Oficial tiene la intención de que esto siga así.

El cáncer, esencialmente, es una epidemia moderna, asociada a las Industrias Alimentaria y Química, cosa que tiende a ser lo mismo. Sí existen evidencias de casos de cáncer en la Historia Antigua, pero era algo extremadamente raro, excepto en las ciudades por los casos de intoxicación por metales pesados (provocados por el hombre).

Se nos dice que es de esperar que una persona de cada tres nacidas tenga cáncer, y esta tasa está aumentando rápidamente. Es obvio que algo turbio planea en torno a esta Industria, cuando se conocen las tres causas principales que lo causan: la radiación, los tóxicos y la desnutrición. De hecho, sería la tercera causa de muerte en Estados Unidos, según el censo de mortalidad ( sin contar los errores), y los tratamientos serían responsables de la mayoría de los fallecimientos que se atribuyen al cáncer, convirtiéndose en la segunda causa de muerte. La mayor parte de los médicos no discute las estadísticas, ya que en el 96% de los casos reducen la vida de las personas y no tienen una esperanza de vida de más de cinco años. Lo que no se dice es que la mayoría de los oncólogos no se someterían a los tratamientos que ellos prescriben contra el cáncer. Aunque con buenas intenciones en busca de la curación, mantienen una Industria que genera tan pingües beneficios…

La impía Trinidad del Cáncer

Las toxinas, la radiación y la acidosis ( por productos farmacéuticos y malnutrición) se constituyen en la impía Trinidad del Cáncer. La acidosis es la etapa final de esta condición mal entendida. Un lector avispado se habrá dado cuenta de que estas cosas están también producidas por la Medicina Oficial, incluso en su supuestamente valiente lucha contra el cáncer. Cuándo se acidifica nuestro sistema corporal se debe a los factores antes mencionados y a la medicina moderna, de modo que la sangre ve reducida su capacidad de retener y transportar el oxígeno. Las personas sanas tienen en sangre unos niveles de oxígeno de entre 98 a 100, en mediciones realizadas con un oxímetro de pulso, pero los pacientes con cáncer generalmente sólo muestran un nivel en torno a 60. El oxígeno se sustituye en la sangre de los pacientes con cáncer por desechos, tales como el dióxido de carbono. La falta de oxígeno causada por la acidosis lleva a la formación de tumores, células que deben mutar para obtener su energía de los procesos de fermentación. Las células normales obtienen la energía del oxígeno de la respiración, pero las células privadas de oxígeno deben mutar para sobrevivir, con fin de realizar un tipo de fermentación directa del azúcar, que es el mecanismo de autodefensa del cuerpo. Este proceso no es tan bioquímicamente limpio como la obtención de energía a base de oxígeno, y los productos de desecho producidos en el proceso de fermentación se acumulan en los tejidos, causando efectos tóxicos aún mayores: mayor acidificación y disminución del oxígeno celular. Todo el sistema inmunitario queda debilitado por el proceso de limpieza de tanto desecho presente en la sangre, por lo que no puede hacer frente a la eliminación de las células enfermas. De este modo, las células cancerosas se multiplican rápidamente y se propagan de forma incontrolada, creando los tumores ( un síntoma), que se encuentran en las últimas etapas del proceso canceroso.

Todo lo anterior fue demostrado por el Dr. Otto Warburg, que ganó el Premio Nobel en 1931. Sus hallazgos, erradicados, por lo que seguramente la mayoría de los lectores no sepan de este gran médico, a pesar de haber ganado el Premio Nobel de Medicina en una época en la cual este premio todavía significaba algo.

warburg

El secreto para vencer el cáncer es el aliento vivificador: el oxígeno. Técnicamente no es algo tan simple, pero si casi tan sencillo. El verdadero truco consiste en conseguir que el oxígeno llegue a las células de los tejidos profundos, y conseguir con ello que las células se nutran de nuevo. El régimen de la Dra. Badwig lo que hace es estimular este proceso. La mayoría de las terapias implica un ajuste del pH corporal más allá de un pH neutro y conseguir un estado alcalino. En el estado alcalino, la sangre humana es especialmente rica en oxígeno, y este mismo oxígeno es un poderoso veneno para las células cancerígenas mutadas. El oxígeno es inofensivo para las personas que ingieren una dieta saludable rica en antioxidantes. A pesar de no tener ningún interés para la Industria del Cáncer, los protocolos alcalinizantes anticancerígenos tienen distintos grados de eficacia y merecen nuestra atención.

La Dra. Budwing encontró la forma de oxigenar a los pacientes, de una forma más rápida y eficaz que otras terapias. Sus resultados fueron superiores a los de otras terapias alternativas, mediante la utilización de una solución a base de aceite de semillas de lino y queso quark. Descubrió que las dietas “sanas” pobres en grasa formaban parte del problema. Su régimen eliminó las grasas perjudiciales y aquellos alimentos de la dieta que causaban una disminución del oxígeno celular, y los reemplazó por otros alimentos y por ácidos grasos esenciales, que salvaron muchas vidas. Junto con la dieta, hizo hincapié en los beneficios de la luz solar, las fuentes naturales de la vitamina D3, anticancerígena, y la eliminación de los problemas personales para reducir el estrés.

Sin estos ácidos grasos, las enzimas respiratorias no pueden funcionar y la persona se ahoga, incluso si está en un medio rico en oxígeno. Una deficiencia de estos ácidos grasos altamente insaturados afecta a muchas funciones vitales. En primer lugar, disminuye el suministro de oxígeno del que dispone la persona. No podemos sobrevivir sin aire y sin alimentos; no podemos sobrevivir sin los ácidos grasos. Esto ya se ha demostrado hace mucho tiempo”.

  • Dra. Johanna Budwig.

Mentiras en torno a Johanna Budwig

Mucha de la información que corre por ahí sobre el protocolo Budwig es falsa. La Dra. Budwig tuvo tanto éxito que surgieron multitud de defraudadores con sus fraudulentas terapias. Incluso hay libros que se comercializan bajo su nombre sin serlo, tales como El protocolo Budwig contra el cáncer y dieta para la prevención de la cardiopatía coronaria. Se difunden por Internet frases ridículas que nunca estuvieron en su boca ni en sus escritos. La razón por la cual escribimos el presente artículo es porque es difícil encontrar información veraz sobre el trabajo de la Dra. Budwig.

El Régimen Budwig de lucha contra el cáncer

Hay dos etapas en el Protocolo Budwig. La primera es un tratamiento natural, una mezcla que contiene altas cantidades de proteínas de azufre y aceite de semillas de lino para proporcionar omega-3 en los niveles apropiados. Se evita el aceite de pescado, porque existe un alto riesgo de impurezas, requiere de una pesada elaboración industrial y puede alterar el equilibrio de los aceites omega. Este tratamiento a base de alimentos se toma normalmente por vía oral, pero en los casos terminales, la Dra. Badwig también aplicaba el aceite de las semillas de lino en forma de enemas. La segunda etapa del protocolo Budwig consistía en una dieta especial. Los resultados más sorprendentes se observan generalmente a los 90 días, y a veces en una semana. Los pacientes deben continuar con el régimen al menos durante 6 meses, independientemente de la ausencia de síntomas.

La medicina

La Dra. Johanna Budwig recomendaba los siguientes alimentos, una vez a la semana, para aquellas personas en buen estado de salud como una forma de prevenir el cáncer. En su protocolo contra el cáncer es donde recomienda su consumo por lo menos una vez al día, aunque sea preferible hacerlos dos veces para los pacientes con cáncer. Esta terapia se denomina “Muesli de semillas de lino”, y se puede mezclar haciendo una especie de batido. El queso quark genuino no está disponible en todos los países, así que consulte nuestras recomendaciones alternativas al queso quark.

Muesli de semillas de lino

1.- Añada una cucharadita de miel y 2 cucharaditas de semillas de lino fresco en un bol. Asegúrese de utilizar sólo semillas de lino recién molidas.

2.- A continuación, añada una mezcla de frutas ecológicas ( es válido cualquier tipo de fruta de temporada: manzanas, fresas, melocotones, uvas, etc). Nunca utilice plátanos, pues la Dr. Budwig decía que los plátanos elevan muy rápidamente los niveles de azúcar en la sangre en los pacientes con cáncer.

3.- Tome 3 cucharaditas de aceite de linaza y mézclelas con 100 gramos ( unas 7 cucharadas) de queso quark. Añada 3 cucharadas de leche no homogeneizada (que forma una línea de crema en la parte superior) para hacer una mezcla más suave. Es mejor remover para conseguir una mejor mezcla. Pueden utilizarse más aceite de semillas de lino, dependiendo de los gustos personales, pero si el queso quark no absorbe completamente el aceite, entonces es que se ha utilizado más del necesario, Agregue la mezcla resultante en un recipiente.

4.- Opcionalmente se puede mejorar el sabor añadiendo vainilla o canela. La canela le ayudará a regular los niveles de azúcar en la sangre.

5.- Puede añadir frutos secos ecológicos en la parte superior. Cualquier fruto seco ecológico se puede utilizar, menos los cacahuetes, que son menos útiles.

Opcional

  • un poco de ajo

  • un poco de pimienta roja

  • un poco de champagne ( para los casos más graves ( siempre dar los dos primeros días))

Además de todo esto, la Dra. Budwig incorporaba aceite de linaza o semillas de lino recién molidas en la dieta de sus pacientes cada tres horas. A menudo les dio Linomel. Este producto sólo está disponible en Alemania, pero se trata simplemente de una combinación de semillas de lino y miel. Recomendaba 2 cucharadas de Linomel cada tres horas durante el día, además del muesli una o dos veces al día. Aquellas personas que quieran moler las semillas de lino pueden utilizar el molinillo de café para hacerlo.

Un paciente con cáncer no debería preocuparse por almacenar demasiado lino. La Dra. Budwig utilizaba regularmente las semillas de lino, pero debe andar ojo avizor del lino que se utiliza en los alimentos modernos. El lino nunca debe ser cocinado, ni tampoco guardado después de ser molido, porque sus beneficiosos aceites se enrancian enseguida. Esto significa que los alimentos que tienen lino pueden resultar perjudiciales, y por lo tanto empeorar el cáncer. Lo que no es comprensible es que las empresas vendan un ingrediente como saludable cuando no lo es.

La dieta Budwig oficial

  • EL AZÚCAR ESTÁ ABSOLUTAMENTE PROHIBIDO. Puede añadirse zumo de uva para endulzar cualquiera de los zumos recién exprimidos.

  • Evite ciertas grasas, tales como manteca de cerdo, tocino, etc.

  • No utilizar aderezos comerciales para ensaladas

  • No utilizar mayonesa comercial (bastarda, radiactiva, modificada genéticamente, maíz, canola y aceite de soja)

  • No consuma carnes a menos que sean ecológicas y consuma alimentos de este tipo

  • Nada de mantequillas, ni margarinas ni otras mantecas artificiales (la mantequilla es normalmente beneficiosa, pero interfiere en este protocolo)

  • Zumos de verduras recién exprimidas, especialmente zanahoria, apio, manzana y remolacha roja. Todos los zumos naturales son beneficiosos, sobre todo si se utilizan productos ecológicos. Endulzar sólo con miel. Una taza de té negro ante del mediodía es aconsejable.

  • Evite los edulcorantes artificiales (incluyendo el jarabe de maíz con alto contenido en fructosa)

  • Tomar tres veces al día una infusión caliente es esencial. Buenas opciones son la menta, rosa mosqueta y té de uva.

  • Una dieta completamente libre de productos químicos

  • Evite todos los alimentos procesados

  • Evite todos los refrescos.

  • Evite el agua del grifo y la embotellada y utilice productos libres de fluoruros.

  • Todos los alimentos se consumirán recién preparados. Nada de recalentar ni comer las sobras.

Sugerencias adicionales de Health Wyze

  • La mayoría de los pacientes quizás necesitarán una alternativa al queso quark, porque no dispongan de él en el lugar donde vivan. El yogur de leche no homogeneizada es una opción aceptable y se puede conseguir en las tiendas naturistas. El queso de leche de cabra es una opción aún mejor. El yogur, queso y otros productos de queso de pasta blanda son peores opciones, porque están hechos con leche homogeneizada. Tales productos deben suponerse homogeneizados a no ser que se diga en la etiqueta lo contrario. Sólo deben utilizarse tales productos en el caso de que no pueda obtener queso de cabra y yogur no homogeneizados, o sen inasequibles. Es importante complementar con vitamina C y ácido fólico si se utilizan productos lácteos homogeneizados, con el fin de proteger contra la inflamación y el daño arterial potencialmente irreversible. Los suplementos no proporcionan una protección completa contra los productos homogeneizados, pero serían muy útiles.

  • El aceite de semillas de lino que se utilice debe estar protegido del aire, el calor y la luz. Siempre se de haber obtenido por prensado en frío, y preferiblemente ecológico. Se pueden utilizar cápsulas individuales selladas.

  • Evite el aceite de pescado y otras fuentes de omega-3 que no sea el lino, a excepción del pescado al horno. Evite el pescado frito.

  • Sugerimos agua de manantial o agua filtrada a través de un filtro de agua Berkey, que incluye un filtro adicional del fluoruro.

  • Té verde con miel y jugo de limón. Una pizca de cayena también es útil.

  • No cocine con microondas.

  • Intente evitar en la medida de lo posible los productos farmacéuticos

  • Suplementos con clorofila

  • Evite los aceites hidrogenados

  • Beba la llamada bebida verde de forma regular para asegurarse una adecuada nutrición.

  • Consume dietas alcalinizantes

  • Tome generosas dosis de vitamina C al día, pero no más de 5 gramos por día, ya que dosis mayores causan estrés al riñón. Más de dos gramos también puede causar problemas en los pacientes con cáncer de hígado o riñón.

  • Evite los protectores solares, los cosméticos y las lociones tóxicas que regularmente se encuentran en las tiendas

  • Le sugerimos que por lo menos una vez al día beba un jugo de limón y piña, debido a su capacidad para mejorar rápidamente el pH del cuerpo.

  • Evite el pan blanco, el arroz blanco, el azúcar blanco, la harina blanca y cualquier cosa que este sobreprocesada o blanqueada con cloro.

  • Evite la sal de mesa y use sal de mar de alta calidad de una tienda de alimentos saludables.

  • Retrase la desintoxicación cuando una persona esté gravemente enfermedad o en situación inestable.

  • Conseguir un filtro de agua de buena calidad para el agua de ducha también es aconsejable, para eliminar el cloro.

  • No utilice agua del grifo en un vaporizador, se liberará gas de cloro.

  • Eliminar la cándida, lo que conseguirá con el protocolo Budwig.

  • Evite todas las vacunas

  • Mejor evitar ir al médico

  • Evite los productos de soja y aceite de canola

  • Use yodo vía transdérmica, pero cuidado con la povidona yodada. En caso de tomarlo en forma de pastilla, que sea en cápsulas de algas marinas rojas. No utilice ningún otro suplemento de yodo por vía oral.

  • Tome diariamente una cucharadita de aceite de coco ecológico, prensado en frío.

  • Para pacientes muy enfermos visite a un médico naturista, que le puede proporcionar terapia o incluso, si fuera necesario, peróxido de hidrógeno, de forma segura.

  • En los casos más graves, utilice vitamina B-17, pero deben evitarla los pacientes con el hígado deteriorado.

Libros de Johanna Budwig

Son tres los libros de Johanna que han sido traducidos al inglés. Otros seis libros sólo están disponibles en alemán.

  • The Oil-Protein Diet Cookbook (OL-Eiweiß-Kost) Sensei Verlag (2000)

  • El cáncer: problemas y soluciones (Krebs Das Problem und die Lösung.) Sensei Verlag (1999)

  • El aceite de linaza como una ayuda contra la artritis, el infarto de corazón, el cáncer y otras dolencias (ALS Fette wahre Hilfe gegen Arteriosklerose, Herzinfarkt, Krebs) 1972

Gran parte de esta información se ha obtenido de Lothar Hirneise, estudiante de Johanna, aunque es demasiado humilde como llamarse a si mismo aprendiz. También ha traducido sus libros al inglés. Expresamos nuestro agradecimiento a Lothar por preservar la memoria de la Dra. Johanna Budwig, por su tan importante y generosa labor.

Fuente: http://healthwyze.org/index.php/component/content/article/190-cancer-revisited-the-industry-suppressed-budwig-regimen-or-how-to-cure-cancer-with-cottage-cheese.html

26 Sep

Jon Gabriel explica las 7 cosas que hizo para perder 99 kilos sin hacer dieta

“En 2001 pesaba más de 185 kilos. Intenté todas las dietas que se me ocurrieron para bajar de peso. Incluso estuve durante dos meses con el fallecido doctor Atkins –padre de la famosa dieta que lleva su nombre–, quien, después de cobrarme miles de dólares, lo mejor que podía hacer era gritarme por ser tan gordo”, explica Jon Gabriel, quien relata en Mind Body Green el método que siguió para perder casi 100 kilos sin ponerse a régimen.

Durante años se esforzó en seguir a rajatabla cada dieta que se le presentaba. Eliminaba de su alimentación todo lo que le prohibían y acompañaba su régimen de ejercicio duro. “Pensé, ‘voy a perder peso gracias a la fuerza bruta y a la voluntad’”, cuenta Gabriel, “pero después llegaba un momento inevitable en el que no podía aguantar más y me daba un atracón. Fuese el que fuese el peso que había perdido con la dieta volvía a recuperarlo en cuestión de días e incluso una semana después era dos kilos más gordo que antes de empezar”.

Tras más de 10 años repitiendo este patrón de perder 4 kilos y acabar ganando 6 entre dieta y dieta, Gabriel había alcanzado la friolera de 409 libras –casi 186 kilos– llegando a su peso máximo. Pero el 11 de septiembre de 2001, cuando estuvo a punto de subirse a uno de los aviones protagonistas de aquel fatídico día, su vida cambió: “Esa experiencia me hizo sentir como si estuviera viviendo un tiempo prestado. Ahí estaba yo, matándome a trabajar en Wall Street con un nivel de estrés laboral que odiaba, y el universo me había dado una segunda oportunidad”.

Así que tomó una determinación: en lugar de obsesionarse con seguir un nuevo régimen, iba a averiguar por qué su cuerpo no dejaba de ganar peso una y otra vez y qué debía hacer para conseguir estar delgado de nuevo. “Armado con una sólida formación en bioquímica en la Universidad de Pennsylvania, invertí 12 horas al día en investigar todo lo que pude acerca de las hormonas, enzimas, neurotransmisores y mensajeros químicos que causan el aumento de peso”.

“Me enteré de que la pérdida de peso sostenible no se trata de contar las calorías, sino de conseguir que el cuerpo esté en el ambiente hormonal adecuado para adelgazar. El tema debe ser abordado desde una perspectiva que incluya mente y cuerpo. Hay que adoptar un enfoque holístico que observe nuestra vida psicológica y emocional, tanto como qué, cuándo y cuánto comemos”, explica también en su libro Visualization for Weight Loss: The Gabriel Method Guide to Using Your Mind to Transform Your Body (Hay House).

“En dos años y medio años perdí 99 kilos sin hacer dieta. Llevo más de 10 años en ese mismo peso desde y no sigo ningún régimen: como lo que quiero y cuando quiero”. ¿Magia? No. Presta atención porque estas fueron las claves de su transformación porque las personas que las han seguido han perdido una media de entre 20 y 90 kilos sin hacer dieta. Y son mucho más sencillas de lo que crees.

1. Dejé de hacer dieta y comencé a nutrirme

Tras analizar el comportamiento de su propio organismo, Gabriel se dio cuenta de que padecía hambre crónica como consecuencia de sus bajos niveles de ciertos nutrientes y proteínas esenciales, como los ácidos grasos omega-3.

Trató de incluirlos en la mayor cantidad posible en su dieta, eso sí, sin dejar de comer dulces o patatas fritas siempre que le apetecían. Y su apetito fue cambiando: “con el tiempo dejó de gustarme la comida chatarra y mi cuerpo aprendió a preferir alimentos de alta calidad ricos en nutrientes”.

2. Curé mis malas digestiones

Al estar escaso de determinados nutrientes, también padecía de problemas intestinales. Los problemas de digestión pueden causar inflamación, lo que se traduce en que las hormonas provoquen el almacenamiento de grasas. “Comencé a comer muchos alimentos fermentados y orgánicos y a tomar probióticos y enzimas digestivas para normalizar mi digestión”, explica Gabriel.

3. Acabé con mi apnea del sueño

La apnea del sueño es una condición que afecta a muchas personas con sobrepeso. El hecho es que este problema respiratorio no sólo se traduce en escandalosos ronquidos sino que genera un ambiente hormonal en el cuerpo que estimula el aumento del peso al aumentar los niveles de cortisol, lo que, entre otras cosas, incrementa las ansias de comida chatarra.

Algunas personas se sienten más seguras con un peso extra en su cuerpo

“Resulta que tenía uno de los peores casos de apnea que los expertos de estudio del sueño nunca habían visto”, relata el autor, “pero desde el momento en el que me dieron una máquina CPAP –que sopla aire en la nariz y la boca para evitar que la tráquea permanezca abierta– empecé a tener más energía y menos antojos de comida basura. Y los kilos comenzaron a desaparecer para siempre”.

4. Empecé a usar prácticas mente-cuerpo

Al igual que la apnea del sueño, el estrés aumenta los niveles elevados de cortisol e inflamación, con su consecuente solicitud de caprichos alimenticios y almacenamiento de grasas en el cuerpo. “Comencé a meditar y a visualizar mi día todas las mañanas y fue muy eficaz para reducir el estrés”.

Actualmente su método lo siguen miles de personas en más de 60 países. (Pinterest)

Actualmente su método lo siguen miles de personas en más de 60 países. (Pinterest)

5. Creé una vida más sostenible

Quitarse preocupaciones económicas y los gastos innecesarios fue parte del proceso. Una casa más asequible en la que plantó un pequeño huerto para autoabastecerse fue clave: “Me encantaba saber que si tenía hambre en cualquier momento podía ir al patio trasero y comer algo fresco y lleno de vitalidad”. Adiós estrés, hola pérdida de kilos.

6. Arreglé algunos problemas emocionales

“Algunas personas se sienten más seguras con un peso extra en su cuerpo, como si utilizasen esos kilos como un amortiguador de los problemas del mundo”, narra Gabriel, quien, al ser conocedor de ésto, empezó a realizar ejercicios de visualización para resolver algunos traumas del pasado y seguir sintiéndose seguro aunque perdiese peso.

El ya experto en nutrición cuyo método ha dado la vuelta al mundo, explica que cerca del 70% de los pacientes que trata padecen lo que él denomina “obesidad emocional”, que no es otra cosa que utilizar el peso como forma de protección. “Cuando se trabajan los problemas que la causan y se rompe con la idea de que grasa equivale a estar salvo, el cuerpo está mucho más dispuesto a perder peso”, explica.

7. Desintoxiqué mi cuerpo

Tras perder casi 100 kilos de peso, Gabriel se dio cuenta de que algo se le había pasado por alto: las toxinas y cómo el cuerpo y se ocupa de ellas. “Resulta que el organismo utiliza las células grasas para almacenar el exceso de toxinas. Me di cuenta de que los últimos 18 kilos que perdí me costaron más porque mi cuerpo estaba aferrando ese almacén de toxinas acumuladas”, y le puso solución.

Un “estilo de vida desintoxicado”, como lo denomina él, en en que comenzó ingerir grandes cantidades de líquidos alcalinos –como el agua con zumo de limón, ensaladas y brotes, tés verdes– y observó el ritmo de pérdida de peso se aceleró. De hecho, Gabriel explica que se deshizo de aquellos últimos kilos aún más rápido que de los 20 primeros.

15 Sep

Las principales causa de muerte, según el mayor estudio de salud del mundo.

“A papas y emperadores y prelados, así los trata la muerte como a los pobres pastores de ganados”. Así expresaba Jorge Manrique en sus famosas coplas una verdad que todos conocemos desde niños: a todos nos toca morir. Cuestiones religiosas aparte, dado que la muerte es inevitable (al menos de momento) solemos pensar que en la mayoría de casos está provocada por el azar o la mala suerte. Pero no es cierto.

Según los últimos datos del macroestudio Global Burden of Disease (“Coste mundial de la enfemedad”, GBD), del que acaba de publicar The Lancet una de sus entregasmás de la mitad de las muertes del mundo (un 57%) pueden atribuirse a factores de riesgo concretos, perfectamente evitables, causados por nuestro comportamiento o el ambiente en el que vivimos y trabajamos.

El estudio, elaborado por el Institute for Health Metrics and Evaluation, un organismo financiado por la Fundación Bill & Melinda Gates y dependiente de la Universidad de Washington, reúne datos de 188 países del mundo,recopilados y analizados por más de 500 investigadores. Cuando se presentó en 2013 (con datos de 2010) se convirtió en el mayor estudio estadístico sobre el estado de la salud a nivel mundial nunca realizado, un récord superado en la edición de este año (con datos de 2013), en la que se ha analizado el impacto sobre la salud de 79 factores de riesgo distintos.

El estudio ha analizado 14 factores de riesgo relativos a la alimentación que, en combinación, fueron responsables del 21% de las muertes en 2013

El informe de esta año incluye seis nuevos factores de riesgo que no se analizaron el la pasada edición: no lavarse las manos, la exposición al tricloroetileno en el lugar de trabajo, el agotamiento infantil (síndrome de emaciación), el raquitismo infantil, el sexo inseguro y las tasas bajas de filtración glomerular (el examen que se utiliza para verificar el correcto funcionamiento de los riñones).

Según los investigadores, estos peligros evitables fueron responsables de más de 10,4 millones de muertes en 2013. Entre ellos, los que mayor impacto tuvieron fueron la hipertensión, el consumo de tabaco, el sobrepeso (expresado en un alto Índice de Masa Corporal) y los niveles elevados de glucemia plasmática en ayunas (el principal indicador de la diabetes).

En conjunto, es una dieta inadecuada lo que más problemas causa en nuestra salud. El estudio ha analizado 14 factores de riesgo relativos a la alimentación por separado que, en combinación, fueron responsables del 21% de las muertes en 2013. Varios de estos indicadores, como un nivel elevado de glucemia plásmática, el consumo de dietas bajas en frutas o vegetales o ricas en carne procesada o sodio, están entre los 25 factores de riesgo que más problemas causan. Y, como explican los investigadores en su estudio, si se cuantificara por separado el impacto de la dieta en la ganancia de peso su responsabilidad en nuestra salud resultaría mucho mayor de lo estimado.

Enfermo pobre, enfermo rico

Una de las principales características del GBD es que no sólo analiza las diferentes causas de muerte y sus factores de riesgo. también examina qué factores contribuyen a la pérdida de salud en general. Para ello se utiliza un indicador conocido como DALY, disability-adjusted life year, que equivale a un año perdido de vida saludable, y se calcula sumando los años de vida perdidos (respecto a la esperanza de vida media) y los años que se viven con una discapacidad.

Desde 1990, primer año en el que se recopilaron los datos, los riesgos han cambiado considerablemente. La hipertensión, el consumo de tabaco y los altos niveles de IMC fueron en 2013 los principales factores de riesgo en todo el mundo, desplazando a otros indicadores como la desnutrición infantil y el consumo de agua potable. Otros factores de riesgo que han aumentado en estos años han sido la violencia doméstica, el consumo de drogas, los altos niveles de glucemia plasmática en ayunas (diabetes), las tasas bajas de filtración glomerular, el sexo inseguro y muchos de los indicadores asociados a una dieta poco saludable.

España es el único país de Europa occidental donde el sobrepeso es el factor de riesgo que más problemas causa en la salud

Los datos globales, claro está, esconden unas variaciones regionalestremendas. En gran parte de Oriente Medio y Latinoamérica el sobrepeso es el factor de riesgo número uno. Y, aunque aún no se han publicado los informes completos por país, este es también el mayor problema de salud de España, el único país de Europa occidental donde el alto IMC encabeza el ranking.

En Asia la contaminación del aire del hogar es un factor de riesgo de mucha mayor importancia que en el resto del mundo (y en el caso concreto de India la potabilidad de agua y la desnutrición infantil siguen siendo problemas importantes).

El alcohol es el segundo factor de riesgo en Rusia y el consumo de tabaco es el primer problema de la lista en muchos países desarrollados, incluyendo Francia, Reino Unido, Suiza u Holanda.

Las mayores diferencias las encontramos en el África subsahariana, donde la desnutrición infantil, el sexo inseguro, el agua no potable y unos saneamientos deficientes siguen siendo los principales factores de riesgo, muy por encima de los riesgos derivados de unos hábitos de vida poco saludables.

También existen importantes diferencias entre hombres y mujeres. Eltabaquismo es un problema mayor entre los hombres (es el segundo más importante para ellos pero el sexto para ellas). Y algo parecido ocurre con el alcohol: su consumo está entre los 10 principales factores de riesgo para hombres en la mayoría de países, pero no aparece en la lista en lo que respecta a las mujeres.

Cómo reducir los principales factores de riesgo

Aunque el objetivo del GBD es ofrecer datos a las autoridades sanitarias para que elaboren políticas más eficientes, sus autores ofrecen una serie de recomendaciones que harían bien en seguir nuestros gobiernos. Estas son sus principales conclusiones sobre los factores de riesgo de mayor impacto en nuestra salud.

Hipertensión

Si evaluamos los riesgos que conllevan el sobrepeso, la diabetes y una dieta poco saludable por separado, son los niveles elevados de presión arterial sistólica los que más muertes causan a nivel global, siendo responsables del 9,6% de todos los DALY perdidos en el mundo (una cifra que era del 5,6% en 1990). El sida, por ejemplo, tiene un impacto sobre la salud mundial tres veces menor. El impacto de la hipertensión, además, ha crecido un 15% desde 2010.

Los autores del estudio advierten de que, pese a la importancia de este factor de riesgo, “ha habido comparativamente pocas discusiones sobre políticas globales de salud e iniciativas destinadas a tratar la presión arterial”. La OMS insta a reducir la prevalencia de la hipertensión a nivel global en un 25% para 2025. Un objetivo que, según los autores de esta investigación, no se conseguirá sin un reacción global “más fuerte y coherente”.

Tabaquismo

Aunque el porcentaje de fumadores se ha reducido notablemente en muchos países (y si normalizamos su efecto en los DALY según la edad su impacto se ha reducido en un 35%), el tabaquismo sigue siendo un importantísimo factor de riesgo a nivel global.

Los autores del estudio advierten de la importancia de que las autoridades sanitarias de los países en vías de desarrollo vigilen que las mujeres no empiecen a fumar, tal como hicieron éstas en los países que tienen hoy rentas altas. En opinión de los investigadores las estrategias de control del tabaco funcionan: en países como Australia, Reino Unido o Estados Unidos el porcentaje de fumadores hombres ha bajado de un 70% en la época posterior a la II Guerra Mundial a un 20% hoy en día.

Sobrepeso

El sobrepeso, medido en el estudio como un IMC elevado, es el factor de riesgo cuyo impacto más ha crecido desde 2010, el último año analizado por el estudio. En esta edición se han añadido, además, nuevos problemas que hoy sabemos asociados a un peso inadecuado (con independencia de todos los riesgos que conlleva una alimentación incorrecta). Aunque los autores del estudio reconocen que aún existe cierta controversia sobre el impacto real del sobrepeso en nuestra salud, no dudan en afirmar de forma tajante que “el impacto sobre la salud atribuible a un elevado IMC es alto y está creciendo en todo el mundo”.

Desnutrición infantil

La desnutrición maternoinfantil fue el principal factor de riesgo sobre la salud global en 1990 y, aunque ha disminuido, sigue en la tercera posición del ranking en 2013, causando un 6,8% de la pérdida total de DALY. Entre losriesgos asociados a la desnutrición que también se encuentran en el listado están la deficiencia de hierro, cinc y vitamina A, así como la lactancia materna deficiente.

Consumo de alcohol

El alcohol es el sexto factor de riesgo sanitario a nivel global pero, a diferencia de lo que ocurre con las drogas “ilegales”, para cuya reducción existen tratados y hasta una agencia de la ONU, siguen sin existir políticas internacionales para reducir su consumo. La OMS recomendó que se redujera el consumo de alcohol a nivel global en un 10%, un objetivo que los autores del GBD consideran “sustancialmente más modesto” que el que se pide para otros factores de riesgo.

Contaminación

La presencia de particulas contaminantes en el aire es un importante factor de riesgo y se debe sobre todo al uso de combustibles sólidos (como el carbón o la gasolina) en hogares y ciudades. Su impacto se ha reducido ligeramente desde 2010, principalmente debido a la reducción del uso de este tipo de energía a nivel doméstico (en tres años su utilización ha disminuido eun 22% en todo el mundo).

 

Fuente: El Confidencial

15 Sep

Los huevos, fuente de salud

Durante décadas les ha perseguido la mala fama. Sin embargo, tienen proteínas de alto valor, antioxidantes y no arruinan los niveles de colesterol.

Tantos consejos que nos daban nuestras madres… y tuvimos que quedarnos con uno de los pocos que no andaba muy atinado. Y es que allá por los años 70 corría el mito de que si comías muchos huevos arruinarías tu salud cardiovascular. Que te llenarías de colesterol. La enseñanza se grabó a fuego en toda una generación (incluidos muchos médicos y nutricionistas). Varias décadas después tan blanquiamarillo alimento sigue suscitando miedos infundados.

Lo peor de este error es que tenía una base científica: un huevo tiene entre 185 mg y 200 mg de colesterol, según el tamaño. Y las autoridades sanitarias, con la American Heart Association (AHA) a la cabeza, sugieren que el consumo máximo diario recomendable de ese lípido son 300 mg. Hasta aquí todo correcto. El disparate surge cuando al hacer la cuenta de la vieja se deduce que dos huevos son excesivos. O lo que es lo mismo, que zamparse un par de huevos con patatas fritas era comprar boletos para empantanar nuestras arterias con colesterol. Nada más lejos de la realidad. “Los huevos aportan fosfolípidos, como la lecitina, que nos podrían ayudar a disminuir la absorción intestinal del colesterol reduciendo así el riesgo de enfermedad cardiovascular”, explica Aránzazu Aparicio, del departamento de Nutrición de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid.

Hay otras razones más para limpiar su buen nombre. Y, de paso, el del colesterol, que no es el coco, sino un lípido necesario para la formación de las membranas celulares. Viaja por la sangre montado en lipoproteínas. Estas pueden ser de alta densidad (HDL, conocido vulgarmente como el colesterol bueno), alumnas aplicadas que llevan el excedente al hígado para su destrucción. Pero también pueden ser de baja densidad (LDL, el colesterol malo), con cierta tendencia a embarrancarse en las paredes arteriales, bloqueando el buen flujo sanguíneo y ocasionando problemas circulatorios. Los niveles ideales de ambos son 130 mg/dl de LDL y 60 mg/dl de HDL. La dieta solo proporciona el 15% del colesterol necesario para el cuerpo. El cuerpo se encarga él solito de fabricar el resto. Y lo hace con ganas en casos de sedentarismo, tabaquismo, obesidad y el consumo de grasas saturadas. La cosa se agrava en casos de personas con tendencia genética a fabricar más de la cuenta, pero de eso no tienen la culpa ni el huevo ni la gallina. Además, sus proteínas retardan la agregación plaquetaria. En otras palabras: reducen el riesgo de ataques al corazón y derrames cerebrales.

De acuerdo, hemos salvado al huevo entero. Pero, ¿qué hay de las yemas, ese temible refugio de la materia grasa, el demonio cargado de colesterol? La leyenda negra de las yemas se forja en pleno furor de los 80. Silvester Stallone muestra al mundo cómo Rocky gana sus combates a base de engullir solo las proteínas de las claras (crudas, por cierto). Una generación de culturistas siguieron su ejemplo hasta que la comunidad científica logró hacerles entender que esas proteínas se asimilaban mejor si iban cocinadas. De paso, el proceso culinario eliminaba el riesgo de infecciones por bacterias de la cáscara. Vigoréxicos, ortoréxicos y humanos empecinados en perder peso se quedaron con la copla: la proteína del huevo era fabulosa, fácilmente absorbible por el sistema digestivo y de alta calidad. Muchos famosos, como Jessica Alba, ensalzaban las bondades de la tortilla blanca, hecha solo con las claras: pura proteína y poca grasa. Perfecta para no engordar.

Entonces, ¿la yema es mala? En absoluto. Cierto que contiene más grasa y más calorías (6 gramos por huevo y 54 kcal) que la clara, que es esencialmente proteínas y agua. Pero, a cambio, es un tesoro lleno de nutrientes de primer orden: calcio, hierro, fósforo, zinc, vitamina B6 y B12, folatos, antioxidantes liposolubles como la vitamina A, la D y la E y ácidos Omega 3, que, curiosamente, son vitales para una buena salud cardiovascular. Dicho de otra manera: tirarla a la basura es renunciar a ingredientes ricos para mantenernos alejados de la consulta médica.

¿Significa esto que tenemos que recuperar el tiempo perdido, ejercer algo así como una justicia ovípara y meternos entre pecho y espalda todos los que no tomamos en su día? Pues tampoco porque, si bien no inciden en la limpieza de nuestras arterias, parece que podría haber una correlación entre el consumo de huevos y la diabetes tipo 2, tal como sostiene un artículo publicado en The American Journal of Clinical Nutrition. Lo mejor es aplicar el sentido común y optar por una dieta variada, con huevos y mucho más. Y no ser racista: los blancos y los morenos alimentan igual.

15 Sep

Para la OMS los alimentos ultraprocesados son los causantes de la obesidad

Para la Organización Mundial de la Salud los alimentos ultraporcesados son los peores enemigos de los humanos y los causantes de la obesidad.

Un informe difundido por la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) señala a los alimentos ultra-procesados son el motor de la epidemia de obesidad en América Latina.
Bajo el nombre de “Alimentos y bebidas ultraprocesados en América Latina: tendencias, efecto sobre la obesidad e implicaciones para las políticas públicas” el informe advierte que “Los alimentos procesados industrialmente, las bebidas azucaradas y la comida rápida están desplazando las dietas tradicionales más nutritivas, lo que genera efectos alarmantes en la salud”.

Desde la OPS/OMS explican que del 2000 al 2013 las ventas per cápita de esos productos aumentaron un 26,7 % en América Latina mientras que en América del Norte disminuyeron un 9,8%. Y señalan que “El incremento del consumo se correlaciona fuertemente con el aumento de peso corporal promedio, lo que indica que estos productos son un importante motor en el crecimiento de las tasas de sobre peso y obesidad en la región”.
Enrique Jacoby asesor sobre Nutrición y Actividad Física de la OPS/OMS explicó que “Estos productos no están diseñados para satisfacer las necesidades nutricionales de las personas. Están diseñados para que se conserven por mucho tiempo en los estantes y generan deseos incontrolados de consumo que llegan a dominar los mecanismos innatos de control del apetito y hasta el deseo racional de dejar de comer”.

Para el expertos son productos “doblemente perjudiciales: son casi adictivos y eso lleva a aumentar el sobrepeso y la obesidad, al tiempo que sustituyen los alimentos frescos que son la base de una dieta natural rica en nutrientes”.

Jean Claude Moubarac experto en nutrición de la Universidad de Sao Paulo que llevó a cabo el estudio encargado por la OPS/PMS explicó que “América Latina y otras regiones en desarrollo se han convertido en atractivos mercados para los fabricantes de alimentos industriales, especialmente cuando los mercados de altos ingresos se saturan o incluso empiezan a reducir el consumo de estos productos”.

Para la OPS/OMS creen que es necesario regular el mercado para revertir esta tendencia en América Latina y en todo el mundo. Y en el informe recomienda para frenar el aumento del consumo de alimentos ultraprocesados y las crecientes tasas de obesidad y sobrepeso en América Latina se apoyen e implementen políticas para proteger y promover la elección de alimentos saludables.

Jacoby asegura que “No es demasiado tarde para cambiar estas tendencias. Necesitamos consumidores educados para crear demanda de alimentos mejores y más saludables, y necesitamos que los gobiernos desempeñen un papel activo en la creación de este tipo de sistemas a través de reglamentos e incentivos. Estas acciones son fundamentales para revertir el impacto negativo en la dieta y la salud de la globalización”.

12 Sep

Anjula Devi, chef de 51 años, te explica la dieta para no envejecer

AnjulaDevi

Aunque la cocinera Anjula Devi tiene 51 años y dos hijos aparenta veinte años menos. ¿Cuál es su secreto para tener un aspecto tan juvenil? Según ella, todo se debe a la dieta que ha llevado siempre su familia. Como explica en su biografía, su padre –un emigrante indio, afincado en Kenia, que acabó criando a su familia en Reino Unido–, le inculcó la importancia de tener una dieta compuesta en su mayoría por productos frescos y, como toda la tradición culinaria de la antigua colonia británica, fuertemente condimentada con todo tipo de especias.

Y son precisamente las especias las que, según ha asegurado Devi The Daily Mail, son responsables de su saludable aspecto. Unas especias poco frecuentes en la cocina occidental –ni tan siquiera en nuestras adaptaciones del recetario asiático–. “Los curris que conocemos aquí en Reino Unido apenas son una representación superficial de la auténtica comida tradicional india”, explica la cocinera en el diario británico. “Existe un mina de recetas, combinaciones de sabores y hermosos ingredientes que están completamente olvidados, al igual que sus increíbles beneficios para la salud”.

La cocinera, que regenta un prestigioso catering de cocina india, asegura que elabora todos sus platos con vegetales frescos y evita todo tipo de colorantes y conservantes, una función que cumplen a la perfección las especias propias del recetario del país de su familia.

Las ventajas de una dieta rica en especias

Los beneficios para la salud de determinadas especias han sido ampliamente estudiados. Y, en concreto, uno de los principales componentes de muchos de los platos indios, responsable de su sabor picante –la capsaicina–, ha sido asociado a una mayor longevidad.

Pero este compuesto, presente en el chile, la cayena y todos los pimientos picantes, no es el único condimento con propiedades beneficiosas para nuestra salud. Como señala Devi, muchas de las especias que se utilizan en la cocina india (presentes, aunque en menor medida, en todos los recetarios del mundo) contienen propiedades que, sencillamente, retrasan el envejecimiento. “Y supongo que la mejor prueba de que estas especias pueden ayudarte a permanecer joven es que soy la prueba viviente de ello, aunque odie decirlo”, asegura la cocinera en The Daily Mail con falsa modestia.

Estas son las especias que, asegura, deberíamos añadir a nuestros platos.

1. Comino

El comino es una planta originaria del Mediterráneo, cuyos frutos son un componente característico de los curris indios, aunque también de muchos platos del sudeste español y de Canarias (donde es fundamental para sus famosos mojos).

Sus propiedades para aliviar los problemas estomacales son conocidas desde la Antigüedad y, según explica Devi, es genial para añadir a nuestros platos invernales, pues tiene un efecto protector de nuestro sistema inmune que nos puede ayudar a librarnos de los catarros.

2. Cilantro

El cilantro es una hierba aromática fundamental en gran parte de la cocina asiática y latinoamericana, pero cada vez es más habitual en nuestro país. Aunque su sabor característico no agrada a todo el mundo, no está de más hacerse a él, pues se trata de una hierba con alto contenido en hierro, propiedades antibacterianas y funciona como antídoto perfecto para la rinitis alérgica.

3. Granos de mostaza marrón

Los granos de la mostaza marrón india (Brassica juncea) son muy habituales de la cocina del país asiático, pero también está presente en los recetarios africanos, italianos, chinos, japoneses y coreanos. Además de añadir un intenso sabor a nueces a cualquier plato, tiene propiedades antienvejecimiento y ayudan a aliviar los síntomas de la menopausia.

4. Chiles de Cachemira

Esta variedad de chile, originaria de la región del mismo nombre –desgraciadamente conocida por la disputa que enfrenta a India y Pakistán por su soberanía–, es responsable del sutil picor de muchos de los platos indios. En opinión de Devi, son los mejores chiles que puedes usar cuando empiezas a experimentar con la cocina india, pues no son demasiado picantes. Como todos estos tipos de pimientos, tienen un alto contenido en vitamina C y antioxidantes, y contienen capsaicina, cuyas propiedades antienvejecimiento y adelgazantes están en boca de todos.

5. Cúrcuma

De esta planta, nativa del suroeste de la India, se extrae uno de los más antiguos colorantes alimentarios naturales, responsable del característico color amarillo de los más conocidos curris. Aunque las propiedades de sus fitoquímicos se siguen investigando, parece que la cúrcuma podría reducir las posibilidades de sufrir cáncer, artritis, diabetes y otros desórdenes químicos.

6. Corteza de Cassia

Cinnamomum cassia es un árbol muy similar a la canela cuya corteza es habitual en la medicina tradicional china, pero también en el recetario asiático. En la India se utiliza para dar cierto dulzor a los platos, algo más comedido que el de la canela, y es genial para aliviar el estreñimiento y ayudar a controlar la presión arterial.