09 Ago

Los nacimientos por cesárea están teniendo un gran impacto en la evolución humana

Los investigadores creen que es probable que esta tendencia continúe, pero ¿sabes cómo y porqué genera un impacto en la evolución de las personas?

El uso frecuente de cesáreas está teniendo un impacto en la evolución humana, más concretamente en el modo en el que nacemos.

Cada vez son más las mujeres que deben someterse a una cesárea porque tienen una pelvis demasiado pequeña para dar a luz por parto natural.

Según un nuevo estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, se estima que los casos en los que el bebé no cabe por el canal vaginal ha aumentado de 30 por cada 1000 en los años 60, a 36 por cada 1000 en la actualidad.

Históricamente, no se había estudiado si estos genes iban pasando de madres a hijos debido a que ambos morían en el parto. Los investigadores creen que es probable que esta tendencia continúe, pero no hasta el límite de que los nacimientos por parto natural queden obsoletos.

El doctor Philipp Mitteroecker, del departamento de biología teórica de la Universidad de Viena, dijo que la evolución humana se trata de una pregunta de larga duración. “¿A qué se debe esta elevada tasa de problemas congénitos, en particular de la desproporción fotopélvica (que el bebé no se ajusta al canal vaginal de la madre)?”.

“Cuando aún no existían las actuales intervenciones médicas, este tipo de problemas a menudo eran letales y esto es, desde una perspectiva evolutiva, la selección natural.”

Ha sido una cuestión evolutiva que la pelvis humana no haya crecido más en los últimos años. La cabeza de un bebé humano es grande en comparación con la de otros primates.

Los investigadores diseñaron un modelo matemático con datos de la Organización Mundial de la Salud y otros estudios sobre el nacimiento de niños grandes. Hay una tendencia a creer que los recién nacidos más grandes son más saludables. Sin embargo, cuando son demasiado grandes, se quedan atascados en el parto, un hecho que históricamente habría sido desastroso para la madre y el bebé, y sus genes no habrían sido trasmitidos.

“Esta es la fuerza selectiva, es decir, la tendencia a que los bebés sean más pequeños, lo cual ha desaparecido con las cesáreas”, asegura el Dr. Mitteroecker. “Nuestra intención no es criticar la intervención médica”, aclara el experto, sino poner de manifiesto que “ha tenido un efecto evolutivo”.

FUTURAS TENDENCIAS

Los investigadores estiman que la tasa global de casos en los que el bebé no podía pasar por el canal de parto de la madre era del 3%. Durante los últimos 50-60 años esa tasa ha aumentado a 3.6%, por lo que llega a ser de hasta 36 por cada 1.000 nacimientos. Esto es un aumento de aproximadamente del 10-20% de la tasa original, debido al efecto de la evolución.

“La pregunta es qué va a ocurrir en el futuro”, dijo el Dr. Mitteroecker. “Espero que la tendencia progrese de forma lenta.”

Comentando el estudio, el Dr. Smithsonian, paleontropólogo, dijo que “probablemente haya muchas otras cuestiones biológicas y culturales que tener en cuenta en la tasa de cesáreas, que varía ampliamente entre los países desarrollados y en vías de desarrollo.”

Fuente: Bioguia

18 Sep

Disruptores endocrinos en el pescado

Un estudio del ICRA certifica que, por la cantidad de consumo de pescado consumido en España, nuestro país encabeza el ránking europeo de riesgo de exposición a disruptores endocrinos por este elevado consumo de pescado y marisco. Ello comporta un elevado riesgo sanitario…   

Debido a la actividad humana, una gran variedad de fármacos y otros contaminantes disruptores endocrinos (sustancias químicas capaces de alterar el equilibrio hormonal de los organismos de una especie) están presentes en el medio marino en bajas concentraciones. Y es posible que se produzca una transferencia de estos contaminantes desde el medio acuático a los organismos que viven en él.

Por ejemplo, pescado y marisco, que posteriormente se venden para consumo de la población. Estos compuestos pueden llegar a representar un riesgo para los consumidores dependiendo de los niveles existentes en las especies consumidas.

Por lo tanto, es de gran relevancia conocer en qué niveles están presentes en los pescados y mariscos que habitualmente son consumidos, así como saber cuál es el efecto del cocinado de estos productos alimenticios sobre los contaminantes acumulados.

Este es precisamente el objeto de estudio del último proyecto europeo en el que ha participado el Instituto Catalán de Investigación del Agua (ICRA) denominado “Priority environmental contaminantes in seafood: safety assessment, impact and public perception” ( ECsafeSEAFOOD), cuyo objetivo principal era valorar la seguridad alimentaria de pescado y marisco a través del estudio de la presencia de contaminantes prioritarios y la evaluación de su impacto potencial en la salud humana.

Enmarcado en este proyecto se realizó el análisis de 65 muestras de pescado y marisco procedentes de 11 países europeos. Se seleccionaron 12 especies de elevado consumo: caballa, atún, bacalao, perca, panga, lenguado, dorada, platija, salmón, mejillón, gambas y cangrejo.

Y se midió la presencia y concentración de una lista de compuestos considerados prioritarios en muestras tanto crudas como cocinadas al vapor.

Posteriormente, se realizó una evaluación de la exposición humana y una caracterización del riesgo potencial para la salud a través del consumo de estos pescados y mariscos.

Los resultados obtenidos indicaron que los fármacos no estaban presentes a niveles detectables en la mayoría de las muestras, y se descartó por tanto un riesgo potencial para la salud humana por consumo de pescado.

Sin embargo, algunos disruptores endocrinos sí que estaban presentes en la gran mayoría de las muestras analizadas procedentes del mercado europeo.

Concretamente, el Bisphenol A, metilparaben y triclosano han sido detectados en pescado crudo a concentraciones que alcanzaron en peso húmedo hasta 36 ng / g de triclosano a platija, 27 ng / g de Bisphenol A en atún en conserva, y 4 ng / g de metilparaben en caballa.

Además, se ha observado un aumento significativo de la concentración de estos disruptores cuando las muestras crudas eran cocinadas al vapor.

Se seleccionaron 5 países europeos donde estas especies eran comercializadas y, basándose en datos previos de consumo de pescado y marisco en cada uno de estos países, se evaluó el riesgo potencial para la población.

Los resultados indicaron que España era el país con una mayor exposición a estos disruptores endocrinos, seguido de Portugal, Italia, Irlanda y Bélgica, debido principalmente al alto consumo de pescado y marisco.

La exposición principal es el Bisphenol A y en menor proporción al metilparabén y triclosano.

Fuente:  vidasana

12 Jul

Los doce alimentos que más sustancias tóxicas bioacumulan

“Tenemos que leer muy bien el etiquetado de los alimentos, porque muchas veces la industria de la alimentación nos engaña”, asegura el Doctor Francisco Vivancos, médico internista y digestivo del Hospital Virgen del Castillo de Yecla. Con estas palabras comenzó su conferencia titulada “¿Es la alimentación de nuestros días saludable?”, que ofreció el pasado 2 de junio, durante el “I Encuentro Yecla Mira al Futuro / ¿Qué agricultura queremos?”. Reproducimos un artículo de Bienvenida Morales para “elperiodicodeyecla.com” por su interesante información para nuestros lectores.

Hoy en día vivimos rodeados de comida, pero apenas sabemos cuál es su origen o cómo ha sido producida y procesada. En las etiquetas no se especifica todo lo que realmente contiene un producto, porque hay una parte de su composición que es invisible y puede pasar desapercibida, como son “pesticidas, plaguicidas, hormonas, dioxinas y metales pesados, que son sustancias tóxicas presentes en los alimentos procedentes de la agricultura industrial. Éstas se van bioacumulando en nuestro organismo para poder provocar enfermedades”, según explica el Dr. Vivancos.
“Los lácteos que no proceden de ganadería ecológica pueden contener estos productos que he mencionado concentrados. Esto se debe, principalmente, a que los animales de ganadería intensiva están comiendo continuamente piensos manipulados genéticamente y producidos de forma intensiva, junto a otras sustancias perjudiciales, que se almacenan en su grasa y pasan a nosotros cuando comemos su carne y bebemos su leche en estas condiciones”. Las autoridades toman precauciones en el caso de los peces contaminados con mercurio, por eso en época de embarazo y lactancia recomiendan no comerlos, porque es muy peligroso para la formación del sistema nervioso de los bebés y lactantes. Sin embargo, “no se toman las mismas medidas de precaución con las carnes”, comenta el médico internista.

LOS 12 DE LA LISTA NEGRA
De la Lista del EWG del 2016.
1.   Fresas
2.   Manzanas
3.   Nectarinas
4.   Melocotones
5.   Apio
6.   Uvas
7.   Cerezas
8.   Espinaca
9.   Patatas
10.   Pimiento morrón
11.   Tomates cherry
12.   Pepinos

Durante su exposición, el Dr. Vivancos destacó que “las patatas, las hojas verdes, los tomates y las frutas son los alimentos que más insecticidas bioacumulan. En el caso de las peras pueden contener hasta diez de estos productos para eliminar las plagas. Los frutos rojos, reconocidos por su valor antioxidante, pierden esta función en gran medida cuando son manipulados con estas sustancias”. El problema no sólo es la producción, sino también el procesamiento y almacenaje de los alimentos. “Nuestro organismo tiene tres poderes: el sistema nervioso, el sistema endocrino y el inmunológico. Cuando nuestro sistema neuroendocrino se desajusta es cuando empiezan una gran parte de problemas”,  según explicó el médico, que añadió: “Las hormonas pueden verse afectadas por una sustancia en cantidad de millonésimas de miligramo”.
“Por ejemplo, una bebida inocente de cola con cafeína metida en plástico y con doce cucharadas de azúcar por litro… nos puede acarrear una serie de problemas si la tomamos con frecuencia: obesidad, infertilidad, problemas cardíacos, osteoporosis, etc.”. En muchas ocasiones he escuchado a personas de mi entorno comentar que cuando uno es joven puede permitirse casi cualquier cosa, porque el cuerpo parece que resiste casi todo, y a partir de los treinta vienen los problemas y es cuando más hay que cuidarse. Según el Dr. Vivancos, es justo lo contrario y lo explica así: “Hasta los treinta años casi nadie se preocupa de la salud. A partir de ahí, lo que hayamos hecho antes es lo que en parte se va a expresar. Esto es un juego de genes, como jugar a los dados,  y en un momento determinado empiezan a expresarse las enfermedades, según el trato que haya recibido nuestro cuerpo”.

LOS AEROSOLES CONTAMINAN EL AIRE QUE RESPIRAMOS
Algo de lo que apenas se habla es de la aerosolización que observamos a diario en los campos, y según el médico: “El problema se agrava cuando se produce a escasos dos mil o tres mil metros de las poblaciones, contaminando el aire. Estas partículas se mantienen estables cuando viajan con el viento y, por tanto, están presentes en el aire que respiramos, ya que estas sustancias viven casi de forma permanente”.
También se da muchas veces la situación de que en un terreno están fumigando y en el de al lado están recolectando, de esta manera se saltan los plazos y márgenes de seguridad. Hoy en día, “los pesticidas se manipulan con mucha más facilidad de la que se debería y no hay vigilancia eficiente ni control suficiente en este sentido; cuando se sabe que la toxicidad aguda puede provocar problemas muy serios de salud”.“Un insecticida está diseñado para matar a seres que tienen un código genético con bastante semejanza  al nuestro, o por lo menos comparte la química. Estas sustancias producen disrupción hormonal. Cuando las ingerimos a las dosis permitidas, aunque sean niveles pequeñísimos, actúan seguro por bioacumulación.  Pueden haber toxicidad directa sobre el sistema nervioso, la médula ósea, el hígado, el aparato digestivo, la piel y los riñones”.

30 AÑOS DE CARRERA
A lo largo de su carrera profesional de más de treinta años ejerciendo la medicina, el Dr. Vivancos ha llegado a la conclusión de que la mayoría de las enfermedades comunes nos las estamos comiendo: “Van del huerto a la mesa y de la mesa al síndrome metabólico y a las enfermedades relacionadas con los tóxicos que se acumulan en nuestro cuerpo”. El doctor manifestó que su intención no es ser catastrofista sino simplemente crear conciencia: “Me veo en la obligación de hacer estas reflexiones en voz alta, por la autoridad que me da mi profesión y por los conocimientos que tengo. No me creo que esta sea la única sociedad posible, hay que apostar por otro estilo de vida, en la que abunden los alimentos de calidad, sostenibles y de cercanía”.
Y terminó con la siguiente reflexión: “El hombre moderno, con toda su tecnología y manipulación de sustancias, ha caído en su propia tela de araña, y difícilmente saldremos de ella. Pero la misión de las personas que nos damos cuenta de estas cosas es enseñar a los demás y alertar de los peligros que hay, así como de las alternativas saludables”.

26 May

La dieta mediterránea te protege de la contaminación

La dieta mediterránea te protege de la contaminación

Estudios previos han demostrado que los cambios en la dieta, particularmente la adición de antioxidantes, pueden contrarrestar los efectos adversos de la exposición a altos niveles de contaminación atmosférica en periodos cortos de tiempo –afirma Chris C. Lim, estudiante de doctorado en la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York (NYU), Estados Unidos–. Lo que no sabíamos es si la dieta puede influir en la asociación entre la exposición a la contaminación atmosférica a largo plazo y los efectos en la salud”.

Rica en antioxidantes, la dieta mediterránea favorece el consumo de frutas, verduras, cereales integrales, legumbres, aceites de oliva, pescado y aves de corral sobre la carne roja y los alimentos procesados. Los antioxidantes son moléculas que desarman moléculas oxidadas y altamente reactivas, o radicales libres, que se sabe que causan daño celular y tisular.

La dieta mediterránea te protege de la contaminación

Los científicos analizaron datos del Estudio de Dieta y Salud de la Asociación Estadounidense de Jubilados (AARP, por sus siglas en inglés) de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH, por sus siglas en inglés) estadounidenses. Durante 17 años, el estudio siguió a 548.699 personas (con un promedio de edad de 62 años en la inscripción) de seis estados: California, Carolina del Norte, Nueva Jersey, Florida, Louisiana y Pensilvania, y dos ciudades: Atlanta y Detroit. Durante ese tiempo, murieron 126.835 personas en el grupo de estudio.

Los científicos crearon cinco grupos de participantes en función de su nivel de adherencia a una dieta mediterránea y relacionaron a los participantes con las estimaciones de exposición a largo plazo a partículas finas (PM2.5), óxido nitroso (NO2) y ozono (O3) según la información del censo.

Al comparar a los menos y más se adhirieron a una dieta mediterránea, el estudio encontró que las muertes por todas las causas aumentaron en un 5 por ciento por cada 10 partes por mil millones (ppb) de aumento en la exposición promedio al NO2 a largo plazo en los menos adherentes, en comparación con el 2 por ciento entre los que más se adhirieron.

Contención de las muertes por enfermedades cardiovasculares

Las muertes por enfermedades cardiovasculares subieron en un 17 por ciento por cada 10 microgramos por metro cúbico (microgramo/m3) de aumento en la exposición promedio a largo plazo de PM2.5 en los que menos siguieron la dieta mediterránea, en comparación con el 5 por ciento entre los que más se adhirieron a esta alimentación. Las muertes por enfermedades cardiovasculares aumentaron un 10 por ciento por cada aumento de 10 ppb en NO2 de exposición en los que menos se adhirieron frente al 2 por ciento entre los que más siguieron esta dieta.

Las muertes por ataque cardiaco crecieron un 20 por ciento por cada aumento de 10 microgramos/m3 en la exposición a PM2.5 en los menos adherentes versus al 5 por ciento entre los más adherentes. Las muertes por ataque cardiaco subieron en un 12 por ciento por cada aumento de ppb en la exposición al NO2 en los menos adherentes, en comparación con el 4 por ciento entre los más adherentes.

Sin embargo, la adherencia a la dieta mediterránea no pareció proteger de los efectos nocivos de la exposición prolongada al O3. La dieta no redujo las muertes por todas las causas, ataque cardiaco u otras enfermedades cardiovasculares asociadas con la exposición al O3.

“Teniendo en cuenta los beneficios que encontramos de una dieta alta en antioxidantes, nuestros resultados son consistentes con la hipótesis de que la contaminación del aire de partículas causada por la combustión de combustibles fósiles afecta negativamente a la salud al inducir el estrés oxidativo y la inflamación”, dice el autor principal del estudio, George Thurston, director del Programa de Evaluación de la Exposición y Efectos de la Salud Humana en el Departamento de Medicina Ambiental de la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York (NYU).

Y añade: “Por otro lado, el efecto del ozono no se atenuó significativamente con una dieta mediterránea, por lo que el ozono aparentemente afecta a la salud cardiaca a través de un mecanismo diferente”.

Con alrededor de un cuarto de la población de estudio que vivía donde los niveles de contaminación atmosférica eran 10 microg/m3 o más por encima de la exposición más baja, subraya, “la adopción de una dieta mediterránea tiene el potencial de reducir los efectos de la contaminación atmosférica en la población en Estados Unidos”.

Las limitaciones del estudio incluyen solo tener información dietética desde el momento en que los participantes se inscribieron en el estudio y que en el análisis participó un porcentaje más alto de estadounidenses blancos y con elevados niveles de estudio que los que están representados en la población de Estados Unidos en general.

08 Abr

NUTRICIÓN SIMBIÓTICA: RECUPERAR Y MANTENER LA SALUD A TRAVÉS DE LOS ALIMENTOS FERMENTADOS

Nos alimentamos de luz, aire, agua, energía, información… y también de comida. Comemos para nutrirnos. Somos lo que comemos, y somos lo que nuestra microbiota intestinal asimila de la comida que comemos. La comida es el principal factor que influye en la salud de nuestro cuerpo. Y la asimilación de esa comida la realiza nuestra microbiota intestinal, que suele estar en desequilibrio por la constante agresión ambiental y los alimentos tóxicos que ingerimos. La Nutrición Simbiótica viene a recordarnos esto y a buscar reequilibrar nuestra microbiota intestinal a través de la alimentación, para que de manera natural podamos recuperar el equilibrio y la salud.

Tenemos un cuerpo visible, pero también somos el conjunto de colectivos microbianos invisibles que nos pueblan, nos diseñan, nos complementan y nos ayudan a evolucionar para adaptarnos a los continuos cambios que el medio nos demanda. No hay separación entre lo humano y lo microbiano, entre el macrocosmos y el microcosmos. Somos una unidad. Las bacterias pueblan nuestras células y órganos complementando las funciones metabólicas para mantener el equilibrio en nuestro cuerpo. Los virus actúan reprogramando el ADN de las células y las bacterias para adaptarnos constantemente a los cambios del medio.

LOS ANTIBIÓTICOS (ANTIVIDA) Y LOS PRODUCTOS DE LIMPIEZA TÓXICOS Y BACTERICIDAS QUE USAMOS PARA MANTENERNOS LIMPIOS SON ARSENALES BÉLICOS

La Microbiótica es una nueva corriente científica que estudia la evolución de la vida visible en su relación con el microcosmos invisible. Su aplicación a la salud se realiza a través de la Nutrición Simbiótica, que también es un nuevo sistema alimentario, en el cual se busca el equilibrio de la dieta con el doble enfoque de nutrir al metabolismo celular humano y a la microbiota que nos habita. No existe el término Microbiótica en el diccionario de la Real Academia, ni en otros referentes lingüísticos de la lengua castellana. A veces se translitera al castellano del inglés (microbiotic) y “microbiótica” se usa como un sinónimo de microbiota o conjunto de microorganismos que habitan en un ser vivo. Nosotros reivindicamos este término para ampliar su concepto y que abarque tanto el estudio de la microbiota de un ecosistema determinado, así como la corrección de los desequilibrios en dicho ecosistema a través de la implementación de microorganismos regeneradores. Es una visión global e interdisciplinaria que interconecta con amor y gratitud el microcosmos con el macrocosmos de la vida sobre la Tierra.

SOMOS MÁS BACTERIAS Y VIRUS QUE CÉLULAS HUMANAS

Hemos de tomar conciencia de que somos más bacterias que humanos. Es más, somos bacterias incluso en nuestras propias células y neuronas. Nuestras emociones y pensamientos provienen de un “campo” de conciencia global que se focaliza en los intestinos (emociones) o en el cerebro (pensamientos). Así lo corroboran las investigaciones que demuestran como las mitocondrias celulares (que generan la energía de la célula) o las dentritas neuronales provienen de bacterias ancestrales procariotas que en algún momento de la evolución decidieron integrarse en un organismo más complejo como es la célula.

No somos los reyes de la creación. Más bien podemos vernos como una especie de reciente aparición, que cumple la función de ser soporte de la vida microbiana, que nos acompaña en mutua interdependencia: en simbiosis. Sin embargo, olvidamos este hecho fundamental, que nos daría otra perspectiva de nuestro sentido en la vida. La ciencia se ha encargado de que el mundo microbiano sea totalmente ignorado. Peor aún, hay tal grado de bacterofobia en el ámbito científico, médico y social, que hemos creado un mundo antibacteriano en el que los antibióticos (antivida) y los productos de limpieza tóxicos y bactericidas que usamos para mantenernos limpios son arsenales bélicos de los que nos sentimos orgullosos.

Recientemente se están empezando a poner de moda los probióticos (provida); pero en gran medida es un impulso mediático malinterpretado por la industria alimentaria. En muchos casos se ha demostrado que estas supuestas cualidades probióticas de algunos alimentos obedecían a una publicidad engañosa para vender más un yogurt o una bebida. Y es que un alimento que parte de la base de estar pasteurizado o irradiado, nunca puede contener los probióticos que nos beneficien. Pero poco a poco el río suena y el agua llega. Así esperamos que la sociedad y los ciudadanos se vayan concienciando de la importancia de las bacterias regeneradoras y cambien su visión paranoica hacia otra más integradora y amorosa.

LA NUTRICIÓN SIMBIÓTICA ESTUDIA LA INTERACCIÓN DE LA MICROBIOTA INTESTINAL, LA DIETA Y SU RELACIÓN CON EL CEREBRO Y LAS EMOCIONES

Hemos de tomar conciencia de que existen diez microbios por cada célula de nuestro cuerpo y el 98% de todos ellos están en el intestino. Si el ADN de nuestras células (el genoma) está formado por 23.000 genes, el ADN de todos nuestros microbios (el microbioma) está formado por más de 2.500.000 genes. La microbiota intestinal es el último órgano descubierto por la medicina y el único que no es humano. Está compuesto por más de 100 billones de hongos, levaduras, bacterias e infinidad de pequeños seres con vida libre, que en total suman miles de especies muchas de ellas todavía desconocidas para la ciencia. Este conjunto de microorganismos se comporta como un solo ser a la hora de interactuar con nuestro organismo y cumple múltiples funciones:

➝ Generar la base del sistema inmunológico.

➝ Asimilar los nutrientes de los alimentos que ingerimos.

➝ Eliminar las sustancias tóxicas y residuos químicos que llegan a nuestro intestino.

➝ Controlar a los microbios patógenos cuando proliferan en exceso.

➝ Fabricar gran parte de los neurotransmisores que luego viajarán al cerebro y a todo el cuerpo a través de la sangre.

El Dr. Michael Gershon, al definir el intestino, fue el primero en hablar del “Segundo Cerebro”. En la dinámica intestinal se genera más del 95% de la serotonina, el 50% de la dopamina y al menos otros 30 neurotransmisores más. La Nutrición Simbiótica estudia la interacción de la microbiota intestinal, la dieta y su relación con el cerebro y las emociones. Gran parte de las enfermedades psíquicas como depresión, ansiedad, autismo o Trastorno del Déficit de Atención (TDAH) provienen todas de una única causa en común: una inflamación intestinal crónica debido a la mala alimentación y el desequilibrio de la microbiota intestinal.

Especialmente pionera y reconocida en este área ha sido la Dra. Natasha Campbell–Mc- Bride y su método GAPspara tratar en concreto a niños autistas, así como al resto de las patologías descritas. Debido a la contaminación ambiental y de los alimentos, así como a la dieta basura que cada vez es más común en nuestra sociedad, la mayoría de las personas sufren de una inflamación intestinal generalizada de la cual provienen una gran parte de las enfermedades que nos asolan: obesidad, diabetes, hipertensión y enfermedades cardiovasculares, degenerativas y autoinmunes.

En todos los casos hay un denominador común: el deterioro de la microbiota intestinal regeneradora y la proliferación de microbios patógenos en nuestro intestino. No olvidemos que la microbiota intestinal se comporta como un solo órgano y el lenguaje emocional que nosotros asociamos a nuestra conciencia sensorial humana también es compartido y generado por dicha microbiota. Por eso, el estrés y los disgustos causan graves trastornos a los microorganismos regeneradores de nuestro intestino.

El estrés y los disgustos causan graves trastornos a los microorganismos regeneradores de nuestro intestino 

LA NUTRICIÓN SIMBIÓTICA ABARCA NUESTRA RELACIÓN CON LA COMIDA Y EL MEDIO AMBIENTE

De entre todos los vectores que existen para mantener la salud (luz, aire, agua, emociones, pensamientos, ejercicio físico, descanso, sueño, actividad laboral, creencias, herencia genética, factores ambientales…) la comida es el elemento más importante que nos influye positiva o negativamente. En solo dos meses cambiamos todo el plasma sanguíneo. Y la alimentación es la fuerza externa más poderosa que existe para modificar la cualidad de nuestra sangre. Debido al deterioro ambiental, los contaminantes químicos y la pérdida de nutrientes en los alimentos por su cultivo y procesamiento industrial, todos los seres humanos estamos sufriendo un estrés oxidativo alarmante. Todos tenemos un déficit crónico de micronutrientes antioxidantes (vitaminas, enzimas, minerales…). También sufrimos una reducción de microfauna y flora bacteriana intestinal, debida a los factores contaminantes externos e internos que nos rodean e ingerimos.

La simbiosis es la colaboración entre dos o más seres para sobrevivir. Es la principal fuerza de la evolución en la vida, por encima de la competencia o la lucha por la supervivencia. La Nutrición Simbiótica contempla el alimento desde la doble perspectiva de nutrir el cuerpo humano y el cuerpo microbiano que a la vez somos y tenemos. Es prioritario aumentar la vitalidad de nuestras células y de nuestro estado de ánimo, aumentando los micronutrientes de nuestra dieta y regenerando nuestra microbiota intestinal. Para ello, el aporte que nos brindan las tecnologías de la Nutrición Simbiótica puede ser decisivo. Los alimentos simbióticos tienen la doble habilidad de ser una gran fuente de antioxidantes en sí mismos y de favorecer la capacidad del cuerpo y sus microorganismos de producir escalarmente reacciones bioquímicas que generan continuas emanaciones de sustancias antioxidantes.

LOS ALIMENTOS SIMBIÓTICOS SON EL FUTURO

Cuando hablamos de Nutrición Simbiótica nos referimos al adecuado equilibrio en nuestra dieta entre alimentos prebióticos (fibras que no nos aportan nutrientes pero que refuerzan la microbiota intestinal) y los alimentos probióticos (alimentos fermentados que llevan microorganismos similares a los que habitan en nuestro intestino). Esta integración de alimentos fermentados (probióticos) con las fibras de algunas frutas, verduras y cereales (prebióticos) nos permite restaurar el equilibrio de nuestra microbiota intestinal y finalmente de nuestra salud.

La Nutrición Simbiótica es una nueva disciplina dietética que se torna imprescindible para solucionar los problemas de salud derivados de la alimentación moderna. El aporte que nos brindan los alimentos prebióticos y probióticos de la Nutrición Simbiótica puede ser decisivo. En los países donde existe la costumbre de tomar alimentos fermentados, casi no existen las enfermedades endémicas (cáncer, autoinmunes, diabetes, obesidad…) que caracterizan a nuestra sociedad occidental.

 Apenas hay tradición en nuestra sociedad de tomar alimentos (comidas y bebidas) fermentados de manera consciente, por eso últimamente proliferan los probióticos de farmacia y herbolario en cápsulas que ingerimos como si fueran un medicamento más. Pero esa manera de enriquecer nuestra microbiota regenerativa no es la más adecuada; puesto que dichas bacterias probióticas suelen ser cultivadas de manera artificial en laboratorio, liofilizadas y encapsuladas, de tal forma que cuando llegan a nuestro intestino se despliegan de una manera extraña, sin generar la mejor de las sinergias. En unas aceitunas aderezadas naturalmente o en una cucharada de chukrut, kimchi o en un vaso de kombucha hay muchos más microorganismos vivos y en resonancia vital con nuestra microbiota interior, que en las cápsulas probióticas que se comercializan en el mercado. Además, estos alimentos fermentados son mucho más baratos e incluso los podemos fabricar nosotros mismos.

Dentro de la Nutrición Simbiótica se le concede una gran importancia a los alimentos fermentados. Las tecnologías de la fermentación de los alimentos han acompañado a la humanidad probablemente desde hace miles de años. En su momento y poco a poco, en todos los rincones del mundo, la humanidad fue encontrando adaptaciones para mejorar el valor nutricional de algunos alimentos y alargar a la vez su conservación; utilizando microorganismos regeneradores que detenían el proceso de putrefacción y transformaban los alimentos originales en otros mucho más sabrosos y valiosos nutricionalmente. Así aparecieron la cerveza, el miso, los quesos, el café, el chocolate, el yogurt, el kéfir, la kombucha, el chucrut, el kimchi, el tempeh, etc.

Si queremos recuperar la autonomía de nuestra salud, hemos de asumir la responsabilidad de discernir y elegir los hábitos que nos benefician y desterrar aquellos que nos perjudican, pensando no solo en nuestro cuerpo humano sino también en la dimensión microbiana que somos. A través de la alimentación nos enfermamos y nos sanamos. Somos lo que comemos, pero también somos lo que asimilamos y lo que evacuamos. Una gran parte de nuestro equilibrio se lo debemos a los microorganismos que nos habitan, especialmente en el intestino. Y para ayudarnos a limpiar el tubo digestivo de tanta basura acumulada y regenerar la microbiota que lo coloniza hemos de incorporar nuevos hábitos alimenticios. En la Nutrición Simbiótica se preconiza una dieta donde habitualmente tomamos unos pocos alimentos fermentados sólidos y líquidos, que podemos preparar nosotros mismos. Los resultados llegarán poco a poco a sorprendernos.

La Nutrición Simbiótica está rescatando tecnologías tradicionales de la fermentación alimentaria para potenciarlas con nuevas adaptaciones más eficaces e intensas en sus efectos nutricionales: nuevos superalimentos, elixires revitalizantes, fitoterapia fermentativa y un largo etcétera, tal como podemos comprobar en nuestro laboratorio o en los talleres que impartimos.

Auguramos un despertar de las tecnologías de la fermentación, para ayudarnos a mejorar nuestra calidad de vida y dotarnos de instrumentos para aumentar la autonomía de nuestra salud a través de la alimentación. Por un lado, los alimentos fermentados se están poniendo de moda, empezando por la alta gastronomía y siguiendo por la industria de la alimentación sana y las tendencias “bio” que nos llegan de Estados Unidos y los países del norte europeo. Por otro lado, igualmente los probióticos están recibiendo cada vez más atención de las multinacionales farmacéuticas y los laboratorios de complementos nutricionales. Y se prevé un gran boom de toda esta tendencia, al encontrarse los antibióticos en crisis por la resistencia cada vez mayor que las bacterias y gérmenes tienen frente a ellos.

Parece que nuestro pronóstico en el año 2014 en la introducción del libro Microbiótica se va cumpliendo: la fuerza de la Nutrición Simbiótica llegará a tocar la alta gastronomía al igual que la medicina o las técnicas de la construcción de hábitat sostenibles. Una revolución nos espera, nos está llegando, para sanar la Tierra y el ser humano.

Te animamos a que pases a la acción: conviértete en un productor- consumidor de alimentos fermentados. Recupera el gran poder olvidado de generar tu propia comida con tus manos. Fermenta tu vida y cocina tu salud, para que la alegría de estar vivo impregne tu día a día. Seamos levaduras y bacterias que esporulan en nuestra sociedad, regenerando nuestro entorno y nuestro interior. Todo un mundo nuevo y desconocido a nuestro alcance.

Fuente: vivosano.org

09 Mar

10 cosas que tienes que saber sobre tu tipo de sangre

Bien es sabido que nuestro grupo sanguíneo determina quiénes pueden hacernos transfusiones de sangre y quiénes no.
Sin embargo, son menos los que saben que nuestro grupo sanguíneo, por sus características únicas, también influye en nuestra nutrición, la pérdida de peso, el riesgo de sufrir enfermedades e incluso nuestra personalidad.
Estas son 10 cosas que deberías saber sobre tu grupo sangre.

Nutrición

Nuestro tipo de sangre influye en las reacciones químicas relacionadas con la digestión. Por esta razón, las personas con sangre tipo O deben consumir alimentos ricos en proteínas, mientras que las de tipo A son más compatibles con los vegetales.
Las de tipo B deben evitar el pollo y comer más carne roja. Por último, las de tipo AB se benefician de la comida de mar y la carne magra. Estos dos tipos de sangre tienen que ver con nuestros antepasados cazadores, así que si intentan ser vegetarianos es posible que les cueste más.

Enfermedades

Por la distinta constitución de los antígenos en los glóbulos rojos de cada tipo de sangre, algunos grupos sanguíneos son más propensos o resistentes a ciertas enfermedades que a otras.
No quiere decir que ciertos grupos tienen asegurado sufrir una enfermedad o son inmunes a otras, sino que son más o menos propensos por naturaleza.

Personalidad

Las personas del grupo O son extrovertidas, creativas, sociales y confiadas. Por otro lado, las del grupo AB son de confianza, tímidos, responsables y les gusta cuidar de los demás.
Las del grupo B suelen ser dedicarse a sus objetivos, son fuertes e independientes. Por último, los miembros del grupo A son pacíficos, de mentalidad artística y confiables.

El embarazo

Algunos expertos afirman que las mujeres de ciertos grupos sanguíneos quedan embarazadas con mayor facilidad que otras. Por otro lado, las mujeres del grupo AB producen una cantidad sustancialmente menor de la hormona folículo estimulante, que contribuye con la concepción. Y todas las que tengan “RH negativo” necesitan avisar a su médico, porque si el bebé es RH positivo, el cuerpo genera anticuerpos contra él.

Susceptibilidad al estrés

Las personas del grupo A producen la “hormona del estrés”, el cortisol, en mayor proporción que los demás grupos, lo que los hace más susceptibles al estrés. Los miembros del grupo O, por su parte, tienen niveles mayores de adrenalina y les cuesta más tiempo recuperarse de situaciones estresantes.

Antígenos

Nuestro tipo de sangre influye en la producción de antígenos, que son carbohidratos que están unidos a proteínas o lípidos, y son los encargados de la respuesta inmune de nuestros cuerpos.

Grasa abdominal

Algunas personas parecen “superdotadas” con un abdomen libre de grasa o más fácil de tonificar. Las personas del grupo A, por la facilidad con la que digieren los carbohidratos poseen menos grasa abdominal que el promedio.
Los del grupo O son el caso opuesto. Su metabolismo les hace más propensos a la acumulación de grasa en el abdomen.

Matrimonio

Algunos grupos sanguíneos son incompatibles y los miembros de estos grupos tienen que saberlo antes de tener hijos juntos. Tiene más que ver con el factor RH que con el grupo.

Ejercicio físico

Debido a su propensión al estrés, las personas del grupo A deberían practicar ejercicios relajantes y calmantes como yoga o sesiones de meditación.
Las personas del grupo B, por su personalidad, suelen realizar ejercicios que equilibran cuerpo y espíritu, como tenis, escalada y artes marciales.

Emergencias

Los expertos recomiendan que siempre lleves información personal contigo, como nombre y apellidos, dirección, número de contacto y el tipo de sangre. En caso de una emergencia en la que una transfusión sea necesaria, esto puede agilizar el proceso, ¡incluso salvarte la vida!
Como puedes ver, tu grupo de sangre puede decir mucho sobre ti, tu personalidad y en algunos casos condicionar algunos aspectos de tu vida. Con estos conocimientos puedes informarte sobre las características de tu grupo para el beneficio de estilo y calidad de vida.

07 Mar

No se puede adelgazar si tu cuerpo no tiene “permiso” para usar la grasa como combustible

Según el médico especialista en biología y antienvejecimiento, el doctor Peraita, «el cerebro prefiere la grasa para generar energía antes que la glucosa»

La mayor parte de la gente con sobrepeso sufre un proceso inflamatorio conocido como «inflamacion de bajo grado», causa fundamental por la que hoy en día se padecen las enfermedades crónicas del adulto. «Esta inflamación va acompañada de un freno del metabolismo conocido como resistenceia a insulina y leptina —explica apunta Miguel Ángel Peraita, médico especialista en biología y antienvejecimiento—. Esto genera que el organismo no sea capaz de utilizar la grasa como energía, solo como almacén para defenderse y sobrevivir».

Los principales detonantes de esa inflamación son el sedentarismo, el consumo de azúcar y edulcorantes. Los azúcares están concentrados de forma mayoritaria en harinas, dulces, pastas, tubérculos, semillas, pan, siropes de fructosa e, incluso, fruta.

Explica que también está muy presente como aditivo en muchos alimentos. «Es habitual que se mezclen el sabor dulce y salado, lo que hace que el producto resulte más apetitoso y enganche de tal forma que no se pueda dejar de comer y genere adicción. Basta con darle a un niño, o a un adulto, unas galletas compradas en un supermercado y observar cómo se puede llegar a comer el paquete entero, casi sin pestañear. Sin embargo, si se le ofrecen unas galletas de herbolario, seguro que comerá unas pocas y no insistirá con el mismo ímpetu en que se las compren como si se tratara de las del supermercado convencional».

«Tras tres días de eliminar por completo el azúcar y los edulcorantes es fácil no volver a acordarse de ellos ni necesitarlos»

Añade otro ejemplo con un gesto muy habitual entre los españoles: el café. «Si consumo café con azúcar, le da un sabor dulce de 10. Si, en vez de azúcar, le añado edulcorante, el sabor dulce es de cien. ¿Y qué ocurre, entonces? Que la información que le manda la boca al cerebro al recibir este dulzor hace que éste perciba el mensaje de que el individuo ha consumido una cantidad como si de un kilo y medio de miel se tratara. Ante esto, el cerebro da la orden al organismo de no quemar la grasa corporal porque ya se supone que tiene la energía que proviene de la miel, pero, al ir a buscarla, no la encontrará, ya que el edulcorante solo proporciona el sabor, no el combustible. Este hecho hace que el cerebro tenga mayor ansiedad por lograrlo e incremente la sensación de apetito».

El doctor Peraita asegura que a su consulta llegan muchos pacientes que confiesan sentir mucha ansiedad por comer, «y es porque han picado este anzuelo». «Sin duda, es preferible tomar azúcar a engañar al cuerpo con edulcorantes». De todos modos, asegura que tras tres días de eliminar por completo el azúcar y los edulcorantes «es fácil no volver a acordarse de ellos ni necesitarlos».

Añade que una molécula de glucosa proporciona 36 moléculas de energía, y una de grasa, 120 moléculas de energía. «El cerebro prefiere la grasa como combustible antes que la glucosa. Si el organismo aprende a usar la grasa como combustible habitual, el cerebro estará más despierto, con más energía… y más delgado».

Lo mejor, según señala, para acostumbrar a que el cuerpo use la grasa como combustible «llevar una alimentación adecuada y moderar el consumo de azúcar en la dieta. Solo después de realizar ejercicio es recomendable su consumo para una correcta recuperación del organismo. También hay suplementos naturales que favorecen que el cuerpo utilice la grasa como combustible y se adelgace», concluye.

 

24 Feb

La gurú del magnesio: rechazó los corticoides y vive muy bien a los 92 años

chocolate amargo y los frutos secos

El chocolate amargo y los frutos secos son una gran fuente de magnesio que reduce el estrés y la fatiga

Ana María Lajusticia es española, salvó su vida gracias al consumo de este mineral y se convirtió en su principal promotora; Cuenta por qué y cómo, todos deberíamos seguir sus pasos

Tenía 31 años cuando una temprana artrosis la obligó a llevar un corsé ortopédico para paliar fuertísimos dolores de espalda. Sus médicos la trataron con la “receta clásica”: corticoides. Por su ingesta durante años y por una mala alimentación desarrolló diabetes, pese a no tener antecedentes familiares. Tenía 43 años y dijo basta.

Ana María Lajusticia comenzó entonces a estudiar por su cuenta la composición de los alimentos, aprovechándose de su carrera: licenciatura en Ciencias Químicas. Y vio la luz al descubrir las posibilidades del magnesio. Tras consumir este mineral a través de comidas y suplementos abandonó el corsé y mantuvo a raya su diabetes.

Habrá que creer en sus beneficios porque esta química española no solo ha logrado eso, sino que a sus 92 años tiene una asombrosa vitalidad. Lleva escritos nueve libros, algunos traducidos al francés y alemán, y creó su propia línea de suplementos.

Ana Maria Lajusticia

A los 92 años, la química Ana María Lajusticia mantiene intacta su vitalidad

Se ve muy activa y vital, ¿cuál es su fórmula?

Lo atribuyo al haber cuidado mi alimentación a partir de los 50 años, que es cuando tuve todo el conocimiento de qué alimentos podían perjudicar mi metabolismo. Empecé a tener cuidado con los hidratos de carbono, con las grasas saturadas y con los alimentos ricos en colesterol. Y presté muchísima atención a la cantidad de calcio que tomaba porque de sus compuestos solo el cloruro es beneficioso; todos los demás endurecen y estrechan los vasos sanguíneos, lo que afecta la irrigación del cerebro y el corazón.

De graduarse en Ciencias Químicas a interesarse por la nutrición. ¿Qué la llevó al cambio?

Cambié cuando me diagnosticaron diabetes. Fue una sorpresa porque en mi familia no había antecedentes. Ahí pensé: “Tú eres química, estudia los alimentos”.

¿Por qué se focalizó en el magnesio?

Cuando comencé a trabajar sobre estos temas, una hija mía me recomendó leer el libro Virtudes curativas del magnesio, del padre Ignacio Puig. Allí se afirmaba que el abono químico utilizado para la tierra lleva nitrógeno, fósforo y potasio, pero no magnesio. Esto no era así 80 años atrás, cuando se solía abonar con estiércol, ya que las heces animales contenían magnesio. Por tanto, tenemos un déficit en relación a aquellas generaciones. Entonces, comencé a tomarlo aparte. Con ese suplemento -más el cambio de alimentación que había iniciado siete años antes-, se me fueron los calambres, arritmias y taquicardias. Y ya no me levantaba cansada. Seguí tomándolo y en tres años pude quitarme el corsé. Se lo empecé a explicar a médicos conocidos pero ninguno me hizo caso. Ahí fue cuando pensé que si en Bioquímica se sabía el papel que juega este elemento en nuestro metabolismo, yo podría explicarlo con rigor científico.

¿Cómo son sus desayunos, almuerzos y cenas?

Durante 40 años mi desayuno fue una naranja, un huevo frito con una feta de jamón de York (jamón cocido), unos 50 gramos de pan integral y una taza de café con leche. Cuando comencé a hacer vida sedentaria, cambié el huevo por comprimidos de colágeno con magnesio. En el almuerzo suelo comer ensaladas o legumbres; luego carne para tener proteínas y una fruta, que suele ser una naranja. La cena siempre es a base de verduras, ensaladas o gazpacho(especie de sopa de tomate fría), pescado fresco y, para finalizar, otra naranja.

¿Comemos mal en la actualidad?

Sí, se come mal en general. Es muy corriente que el desayuno sea incompletoporque suele ser a base de café con leche, galletas, magdalenas, croissants (medialunas). A este tipo de desayuno le falta vitaminas, entre ellas la C, y también carece de proteínas. Esto se traduce en bajo rendimiento escolar y profesional. Como hoy sabemos que la vitamina C y los aminoácidos que obtenemos en la digestión de las proteínas solo están unas cinco horas en la sangre, tiene mucha importancia incluir alimentos de este tipo en las tres comidas principales. Las mujeres que quieren adelgazar tienden a cenar poco porque piensan que así van a reducir su peso, pero desconocen que el cuerpo no reserva proteínas; sí, hidratos de carbono y grasas. A eso hay que sumarle que es común que desayunen como he descripto antes. Este comportamiento es una de las causas -entre otras más- de que haya más artrosis en el género femenino que en el masculino.

¿Cómo podemos darnos cuenta de que nos falta magnesio?

Por algunos de sus síntomas: ansiedad, cansancio, calambres, contracturas, suspiros, bostezos, hipo, párpados que “bailan”, arritmias, taquicardias, sentir que las letras se mueven cuando estamos leyendo… Evidentemente todos podemos tener alguno de estos síntomas. Pero una buena medida es saber que en momentos de déficit nos dan unas ganas locas de comer chocolate.

¿Qué beneficios produce este mineral?

Muchos, ya que el magnesio interviene en al menos 320 procesos metabólicos. Ayuda a relajar brazos y piernas, mejora la irrigación de las arterias, disminuye el cansancio y la fatiga, contribuye a la síntesis de proteína y permite el funcionamiento normal del sistema nervioso, entre otras cosas.

¿Cuándo se descubrieron sus propiedades?

En la Primera Guerra Mundial (1914-1918), cuando unos médicos franceses vieron que los heridos que estaban en balnearios de aguas ricas en magnesio se curaban antes, tenían menos infecciones y eran más optimistas. Empezaron a tenerlo en cuenta y a dar suplementos de magnesio a enfermos con muy buenos resultados, por lo que sacaron complementos de magnesio.

¿Cuáles son los alimentos que contienen más magnesio?

El chocolate negro, los frutos secos (almendras y nueces) y las semillas de soja. También hay mucho en las semillas que se siembran en suelos ricos en magnesio, como en el Rift africano, Japón, Cordillera de los Andes y en islas volcánicas de cualquier parte del mundo.

¿Es bueno para la prevención de problemas circulatorios?

Sin ninguna duda es clave en el caso de arritmias y taquicardias.

¿Nos ayuda a combatir el estrés?

El magnesio es imprescindible para formar la serotonina, que es un neurotransmisor y también la hormona que nos proporciona sosiego y bienestar, por eso la conocemos como la “hormona de la felicidad”.

¿Qué porcentaje de ingesta ideal de magnesio se suele cubrir con una alimentación “normal”?

Tomando cacao y semillas a diario nos acercamos a la cantidad ideal diaria recomendada por la OMS: 375 mg. Pero hay muchas personas, de todas las edades, que apenas sobrepasan los 200 mg diarios. Evidentemente, varía mucho según donde se viva y según lo que se coma.

El consumo de suplementos de magnesio, ¿tiene alguna contraindicación?

Solo en personas con problemas renales. No deberían tomarlo sin consultar a su médico.

¿Cuáles son las razones para que Japón sea un referente?

Durante los años 1980 la buena marcha de la economía les permitió añadir carne a su dieta, lo que modificó por ejemplo que la talla media de su ejército pasara de 1,71 a 1,78 m. Y que su nivel intelectual medio subiera de 102 a 111. Por otro lado, es destacable su gran longevidad (su esperanza de vida es 84 años y 87 años en el caso de las mujeres, según los últimos datos de la OMS, del 2015). Y se sabe que responde a que no comen nada de grasas saturadas y a que ingieren entre 600 a 800 miligramos diarios de magnesio.

Algunos médicos la cuestionaron. ¿Cómo enfrentó las críticas?

Como estaba segura de lo que decía, porque en realidad es Química, pensaba que el tiempo iba a poner a cada uno en su sitio. Lo que me da pena es que la gente no pueda resolver sus problemas de una forma tan sencilla y barata.

¿Qué proyectos tiene en mente?

Mi proyecto, o más bien mi deseo, es poder trabajar en esto hasta el día que me vaya.

01 Nov

El Aguacate es el mejor aliado de tu pelo

A quién no le gustaría que su pelo se vea fuerte, brillante y saludable; pero conseguirlo no siempre es fácil. Con la intención de lograrlo podemos recurrir a tratamientos químicos que no solo terminan dañando nuestro pelo, sino también nuestra salud y el ambiente.

Pero quitemos del medio tantos mitos. La clave para tener un pelo saludable está más a la vista de lo que creés. ¿Cuál es el secreto? ¡Volver a la naturaleza!

Aprovechar las propiedades naturales de algunos ingredientes puede ayudarnos a mejorar el aspecto del pelo, como un efecto de que está, en su interior, más saludable. Por ejemplo, ¿alguna vez has pensado en que algunas frutas, como el aguacate podrían ser las mejores aliadas de tu pelo?

Quizás alguna vez hayas escuchado que el Aguacate (o Palta, como también se llama en algunos países), además de una fruta deliciosa, es rica en ácido fólico, ayuda a cuidar el corazón, reduce el colesterol, es antioxidante, y contribuye a regular el tracto digestivo, entre otras cosas. Pero también, al contener más de 25 nutrientes vitales, minerales, proteínas esenciales y fibras, puedes usarla para que tu pelo luzca más saludable. Enterate por qué. 

¿Cómo podría ayudarte el aguacate a mejorar el aspecto de tu pelo? 

  • Su semilla contiene un aceite natural similar al de oliva que te ayudará a aumentar el brillo natural de tu pelo.
  • El aceite de la semilla de aguacate estimula los folículos pilosos, mejorando la circulación sanguínea, la distribución de nutrientes en el pelo y aumentando, así, su vitalidad.
  • Puede ayudarte a prevenir la aparición de caspa porque es un antibiótico natural.
  • Al ser rica en proteínas, vitaminas y naturales, humecta profundamente el cuero cabelludo, nutriendo la fibra capilar, y mejorando el aspecto del pelo seco, quebradizo o dañado. También ayuda a reparar las puntas abiertas. 
  • Actúa como un escudo protector ante el calor y otros productos químicos, fortaleciendo el pelo gracias a la vitamina B y E.
  • Estimula la regeneración celular y el crecimiento del pelo.
  • La vitamina E que contiene actúa como antioxidante, ayudando a preservar la juventud del pelo.
  • Debido a su contenido natural de ácido fólico puede ayudar a retrasar la aparición de canas en el pelo.

Para que tu pelo reciba todas estos beneficios, la mejor opción es darle un cuidado continuo, efectivo y natural, aprovechando sus propiedades mediante productos que la contengan, ya sean shampoos, acondicionadores y/o tratamientos fortificantes que te ayuden a mejorar el aspecto de tu cabello seco, maltratado o sin vida. 

Si se usan con regularidad, tu pelo estará mayor humectado y se verá mucho más saludable, pero ¡porque lo estará de verdad!

¡Dale un shock de energía natural a tu pelo! 

29 Sep

La dieta de los calabreses para vivir 110 años: así comen los centenarios

El biólogo Valter Longo presenta un libro en el desgrana “los cinco pilares” para ser más longevo y envejecer menos: evitar la carne y el ayuno son fundamentales

Conviene mirar con atención a este hombre, porque dice que tiene el secreto de la longevidad. Está ahí, sentado en frente, casi hundido en un sofá y dando la espalda a una cristalera desde la que se adivina la Gran Vía de Madrid. Valter Longo (Génova, 1967) se conserva muy bien para los 50 años que tiene, así que en ese aspecto pasa un primer escrutinio sobre sus teorías para evitar el envejecimiento desgranadas en ‘La dieta de la longevidad. Comer bien para vivir sano hasta los 110 años’, editado por Grijalbo este mismo año.

Longo, que se marchó de joven a Estados Unidos con la idea de convertirse en una estrella del Rock’n’roll y acabó estudiando biología molecular, tiene dos argumentos principales para desmarcarse de los muchos gurús que prometen métodos infalibles para vivir mejor, ser más guapos y tener éxito en todas y cada una de las cosas que nos propongamos. Uno, que no gana dinero con sus libros. “Yo no veo ni un duro y creo que eso es una garantía de que no me mueve un interés que podrías ser legítimo. He perdido millones de dólares por esta actitud”, dice sin levantar demasiado la voz. La segunda reivindicación que se hace es que su método es “científico y está basado en la investigación, en los ensayos cínicos y epidemiológicos”.

Longo dice que hay que comer poca carne y ayunar. En realidad, dice bastantes más cosas, pero esas dos son las “fundamentales”. También concede que eso no es descubrir América porque ya lo hacen los pueblos de la tierra en los que se vive durante más años y que él lo único que ha hecho es observar su dieta y extraer “un denominador común”. Pero que nadie se equivoque: “Este no es un libro de dietas, sino el resultado de una carrera científica sobre el envejecimiento con el objeto de que la gente tenga una vida más larga y más saludable. El régimen es la manera más fácil de conseguirlo”.

Así que Longo ha estudiado a los centenarios habitantes de Calabria, Cerdeña y Okinawa y ha extraído aquellas cosas “que tienen todos esos lugares en común”. Obviamente, concede que hay unos factores genéticos “que no se pueden cambiar”. Pero que aunque “hay gente que está muy protegida de inicio, la mayoría no lo está y lo que hagan o coman va a determinar su longevidad. La dieta es el método más eficaz para cambiar la perspectiva a futuro de un individuo, sea un hombre un mono un ratón. Y esa dieta también modifica a los genes. Eso se observa con claridad en los estudios. Por ejemplo el factor de crecimiento es muy distinto si se consumen proteínas o no. En ese sentido, los alimentos funcionan como si fueran un fármaco”.

Cinco pilares

“Sobre los sitios en lo que la gente vive más lo que se come es más importante que el ambiente. Por ejemplo, en Nueva York sus habitantes son bastante longevos y sin embargo esperarías que los que viven en el campo o la naturaleza vivan más tiempo y eso no es así. Los datos científicos muestran que hay muchas diferencias entre las dietas ricas en proteínas y las que no. El cáncer, por ejemplo, tiene una incidencia del 75% más. Y la mortalidad en general también varía muy sustancialmente”, explica el hombre de manera pausada, sin mostrar particular emoción (lo que también puede deberse a que es su segundo día de entrevistas promocionales y es altamente probable que lleve contestando a las mismas cuestiones varias horas).

Longo tiene claro cuál es el mensaje que desea que quede claro: “Me baso en cinco pilares que reflejo en el libro pero he tenido en consideración otros estudios. Mi trabajo no está orientado a escribir libros. Mi objetivo es aumentar la longevidad siguiendo la idea de mi mentor en la universidad de UCLA. He trabajado siempre en esa línea. Pensé que ya sabíamos lo suficiente como para que estas recomendaciones se puedan mantener estables por los próximos 20 años”.

Su idea es la de que esta es “la” dieta definitiva, que no hay grandes motivos para pensar que pasará de moda, como tantas otras. Y eso, en mucha medida, porque está basada en un método de observación y estudio un poco más riguroso de lo habitual: “Dirijo dos laboratorios, uno en Los Angeles y otro en Milán. El de Italia es de cáncer. Y el de Estados Unidos de envejecimiento. Hacemos estudios clínicos en todas las partes del mundo. Quizá hagamos unos 20 ensayos de manera simultánea”.

“Por la proliferación de recomendaciones, a veces contradictorias, es precisamente por lo que empecé el libro, para advertir de que no se puede escuchar a cualquiera. Hay una selva de dietas pero hay que aplicar un criterio para discriminar. En estos asuntos se escucha a cualquiera, incluido el vecino de en frente. Muchas de estas dietas provienen de Médicos que quieren ganar dinero y rentabilizar el seguimiento a sus pacientes. Algunas de ellas tienen sus ventajas, pero la mayoría de ellas acaban por ser bastante contraproducentes porque son ricas en proteínas”, explica el biólogo italiano.

El ayuno, fundamental

En su opinión, “esa volatilidad de las dietas tienen que ver con que están pensadas solo para ganar dinero. Yo propongo una que está basada en 30 años de investigación en una universidad y en la que no se gana un duro. Lo que pretendo no es ganar dinero, sino proporcionar datos clínicos para que la gente se beneficie y viva mejor”, explica con su habitual mesura.

Una de las ideas fuerza, si no la más relevante de sus tesis es el ayuno. “Es una de las tradiciones más antiguas. No es un asunto peregrino que está de moda, sino algo basado en datos científicos. Los centenarios de los lugares que hemos estudiado lo hacen, aunque hemos modificado algunas cosas para hacerlo más eficaz”. Sobre este asunto, concede que le “sorprendieron los efectos regeneradores en las células madre derivados de no comer. Un sistema de reconstrucción de sistemas y órganos que no tenía en mente”.