18 Sep

Disruptores endocrinos en el pescado

Un estudio del ICRA certifica que, por la cantidad de consumo de pescado consumido en España, nuestro país encabeza el ránking europeo de riesgo de exposición a disruptores endocrinos por este elevado consumo de pescado y marisco. Ello comporta un elevado riesgo sanitario…   

Debido a la actividad humana, una gran variedad de fármacos y otros contaminantes disruptores endocrinos (sustancias químicas capaces de alterar el equilibrio hormonal de los organismos de una especie) están presentes en el medio marino en bajas concentraciones. Y es posible que se produzca una transferencia de estos contaminantes desde el medio acuático a los organismos que viven en él.

Por ejemplo, pescado y marisco, que posteriormente se venden para consumo de la población. Estos compuestos pueden llegar a representar un riesgo para los consumidores dependiendo de los niveles existentes en las especies consumidas.

Por lo tanto, es de gran relevancia conocer en qué niveles están presentes en los pescados y mariscos que habitualmente son consumidos, así como saber cuál es el efecto del cocinado de estos productos alimenticios sobre los contaminantes acumulados.

Este es precisamente el objeto de estudio del último proyecto europeo en el que ha participado el Instituto Catalán de Investigación del Agua (ICRA) denominado «Priority environmental contaminantes in seafood: safety assessment, impact and public perception» ( ECsafeSEAFOOD), cuyo objetivo principal era valorar la seguridad alimentaria de pescado y marisco a través del estudio de la presencia de contaminantes prioritarios y la evaluación de su impacto potencial en la salud humana.

Enmarcado en este proyecto se realizó el análisis de 65 muestras de pescado y marisco procedentes de 11 países europeos. Se seleccionaron 12 especies de elevado consumo: caballa, atún, bacalao, perca, panga, lenguado, dorada, platija, salmón, mejillón, gambas y cangrejo.

Y se midió la presencia y concentración de una lista de compuestos considerados prioritarios en muestras tanto crudas como cocinadas al vapor.

Posteriormente, se realizó una evaluación de la exposición humana y una caracterización del riesgo potencial para la salud a través del consumo de estos pescados y mariscos.

Los resultados obtenidos indicaron que los fármacos no estaban presentes a niveles detectables en la mayoría de las muestras, y se descartó por tanto un riesgo potencial para la salud humana por consumo de pescado.

Sin embargo, algunos disruptores endocrinos sí que estaban presentes en la gran mayoría de las muestras analizadas procedentes del mercado europeo.

Concretamente, el Bisphenol A, metilparaben y triclosano han sido detectados en pescado crudo a concentraciones que alcanzaron en peso húmedo hasta 36 ng / g de triclosano a platija, 27 ng / g de Bisphenol A en atún en conserva, y 4 ng / g de metilparaben en caballa.

Además, se ha observado un aumento significativo de la concentración de estos disruptores cuando las muestras crudas eran cocinadas al vapor.

Se seleccionaron 5 países europeos donde estas especies eran comercializadas y, basándose en datos previos de consumo de pescado y marisco en cada uno de estos países, se evaluó el riesgo potencial para la población.

Los resultados indicaron que España era el país con una mayor exposición a estos disruptores endocrinos, seguido de Portugal, Italia, Irlanda y Bélgica, debido principalmente al alto consumo de pescado y marisco.

La exposición principal es el Bisphenol A y en menor proporción al metilparabén y triclosano.

Fuente:  vidasana

12 Jul

Los doce alimentos que más sustancias tóxicas bioacumulan

Alimentos que más sustancias tóxicas bioacumulan

“Tenemos que leer muy bien el etiquetado de los alimentos, porque muchas veces la industria de la alimentación nos engaña”, asegura el Doctor Francisco Vivancos, médico internista y digestivo del Hospital Virgen del Castillo de Yecla. Con estas palabras comenzó su conferencia titulada «¿Es la alimentación de nuestros días saludable?», que ofreció el pasado 2 de junio, durante el «I Encuentro Yecla Mira al Futuro / ¿Qué agricultura queremos?». Reproducimos un artículo de Bienvenida Morales para «elperiodicodeyecla.com» por su interesante información para nuestros lectores.

Hoy en día vivimos rodeados de comida, pero apenas sabemos cuál es su origen o cómo ha sido producida y procesada. En las etiquetas no se especifica todo lo que realmente contiene un producto, porque hay una parte de su composición que es invisible y puede pasar desapercibida, como son “pesticidas, plaguicidas, hormonas, dioxinas y metales pesados, que son sustancias tóxicas presentes en los alimentos procedentes de la agricultura industrial. Éstas se van bioacumulando en nuestro organismo para poder provocar enfermedades”, según explica el Dr. Vivancos.
“Los lácteos que no proceden de ganadería ecológica pueden contener estos productos que he mencionado concentrados. Esto se debe, principalmente, a que los animales de ganadería intensiva están comiendo continuamente piensos manipulados genéticamente y producidos de forma intensiva, junto a otras sustancias perjudiciales, que se almacenan en su grasa y pasan a nosotros cuando comemos su carne y bebemos su leche en estas condiciones”. Las autoridades toman precauciones en el caso de los peces contaminados con mercurio, por eso en época de embarazo y lactancia recomiendan no comerlos, porque es muy peligroso para la formación del sistema nervioso de los bebés y lactantes. Sin embargo, “no se toman las mismas medidas de precaución con las carnes”, comenta el médico internista.

LOS 12 DE LA LISTA NEGRA
De la Lista del EWG del 2016.
1.   Fresas
2.   Manzanas
3.   Nectarinas
4.   Melocotones
5.   Apio
6.   Uvas
7.   Cerezas
8.   Espinaca
9.   Patatas
10.   Pimiento morrón
11.   Tomates cherry
12.   Pepinos

Durante su exposición, el Dr. Vivancos destacó que “las patatas, las hojas verdes, los tomates y las frutas son los alimentos que más insecticidas bioacumulan. En el caso de las peras pueden contener hasta diez de estos productos para eliminar las plagas. Los frutos rojos, reconocidos por su valor antioxidante, pierden esta función en gran medida cuando son manipulados con estas sustancias”. El problema no sólo es la producción, sino también el procesamiento y almacenaje de los alimentos. “Nuestro organismo tiene tres poderes: el sistema nervioso, el sistema endocrino y el inmunológico. Cuando nuestro sistema neuroendocrino se desajusta es cuando empiezan una gran parte de problemas”,  según explicó el médico, que añadió: “Las hormonas pueden verse afectadas por una sustancia en cantidad de millonésimas de miligramo”.
“Por ejemplo, una bebida inocente de cola con cafeína metida en plástico y con doce cucharadas de azúcar por litro… nos puede acarrear una serie de problemas si la tomamos con frecuencia: obesidad, infertilidad, problemas cardíacos, osteoporosis, etc.”. En muchas ocasiones he escuchado a personas de mi entorno comentar que cuando uno es joven puede permitirse casi cualquier cosa, porque el cuerpo parece que resiste casi todo, y a partir de los treinta vienen los problemas y es cuando más hay que cuidarse. Según el Dr. Vivancos, es justo lo contrario y lo explica así: «Hasta los treinta años casi nadie se preocupa de la salud. A partir de ahí, lo que hayamos hecho antes es lo que en parte se va a expresar. Esto es un juego de genes, como jugar a los dados,  y en un momento determinado empiezan a expresarse las enfermedades, según el trato que haya recibido nuestro cuerpo”.

LOS AEROSOLES CONTAMINAN EL AIRE QUE RESPIRAMOS
Algo de lo que apenas se habla es de la aerosolización que observamos a diario en los campos, y según el médico: “El problema se agrava cuando se produce a escasos dos mil o tres mil metros de las poblaciones, contaminando el aire. Estas partículas se mantienen estables cuando viajan con el viento y, por tanto, están presentes en el aire que respiramos, ya que estas sustancias viven casi de forma permanente”.
También se da muchas veces la situación de que en un terreno están fumigando y en el de al lado están recolectando, de esta manera se saltan los plazos y márgenes de seguridad. Hoy en día, “los pesticidas se manipulan con mucha más facilidad de la que se debería y no hay vigilancia eficiente ni control suficiente en este sentido; cuando se sabe que la toxicidad aguda puede provocar problemas muy serios de salud”.“Un insecticida está diseñado para matar a seres que tienen un código genético con bastante semejanza  al nuestro, o por lo menos comparte la química. Estas sustancias producen disrupción hormonal. Cuando las ingerimos a las dosis permitidas, aunque sean niveles pequeñísimos, actúan seguro por bioacumulación.  Pueden haber toxicidad directa sobre el sistema nervioso, la médula ósea, el hígado, el aparato digestivo, la piel y los riñones”.

30 AÑOS DE CARRERA
A lo largo de su carrera profesional de más de treinta años ejerciendo la medicina, el Dr. Vivancos ha llegado a la conclusión de que la mayoría de las enfermedades comunes nos las estamos comiendo: “Van del huerto a la mesa y de la mesa al síndrome metabólico y a las enfermedades relacionadas con los tóxicos que se acumulan en nuestro cuerpo”. El doctor manifestó que su intención no es ser catastrofista sino simplemente crear conciencia: “Me veo en la obligación de hacer estas reflexiones en voz alta, por la autoridad que me da mi profesión y por los conocimientos que tengo. No me creo que esta sea la única sociedad posible, hay que apostar por otro estilo de vida, en la que abunden los alimentos de calidad, sostenibles y de cercanía”.
Y terminó con la siguiente reflexión: “El hombre moderno, con toda su tecnología y manipulación de sustancias, ha caído en su propia tela de araña, y difícilmente saldremos de ella. Pero la misión de las personas que nos damos cuenta de estas cosas es enseñar a los demás y alertar de los peligros que hay, así como de las alternativas saludables”.

26 May

La dieta mediterránea te protege de la contaminación

La dieta mediterránea te protege de la contaminación

«Estudios previos han demostrado que los cambios en la dieta, particularmente la adición de antioxidantes, pueden contrarrestar los efectos adversos de la exposición a altos niveles de contaminación atmosférica en periodos cortos de tiempo –afirma Chris C. Lim, estudiante de doctorado en la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York (NYU), Estados Unidos–. Lo que no sabíamos es si la dieta puede influir en la asociación entre la exposición a la contaminación atmosférica a largo plazo y los efectos en la salud».

Rica en antioxidantes, la dieta mediterránea favorece el consumo de frutas, verduras, cereales integrales, legumbres, aceites de oliva, pescado y aves de corral sobre la carne roja y los alimentos procesados. Los antioxidantes son moléculas que desarman moléculas oxidadas y altamente reactivas, o radicales libres, que se sabe que causan daño celular y tisular.

La dieta mediterránea te protege de la contaminación

Los científicos analizaron datos del Estudio de Dieta y Salud de la Asociación Estadounidense de Jubilados (AARP, por sus siglas en inglés) de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH, por sus siglas en inglés) estadounidenses. Durante 17 años, el estudio siguió a 548.699 personas (con un promedio de edad de 62 años en la inscripción) de seis estados: California, Carolina del Norte, Nueva Jersey, Florida, Louisiana y Pensilvania, y dos ciudades: Atlanta y Detroit. Durante ese tiempo, murieron 126.835 personas en el grupo de estudio.

Los científicos crearon cinco grupos de participantes en función de su nivel de adherencia a una dieta mediterránea y relacionaron a los participantes con las estimaciones de exposición a largo plazo a partículas finas (PM2.5), óxido nitroso (NO2) y ozono (O3) según la información del censo.

Al comparar a los menos y más se adhirieron a una dieta mediterránea, el estudio encontró que las muertes por todas las causas aumentaron en un 5 por ciento por cada 10 partes por mil millones (ppb) de aumento en la exposición promedio al NO2 a largo plazo en los menos adherentes, en comparación con el 2 por ciento entre los que más se adhirieron.

Contención de las muertes por enfermedades cardiovasculares

Las muertes por enfermedades cardiovasculares subieron en un 17 por ciento por cada 10 microgramos por metro cúbico (microgramo/m3) de aumento en la exposición promedio a largo plazo de PM2.5 en los que menos siguieron la dieta mediterránea, en comparación con el 5 por ciento entre los que más se adhirieron a esta alimentación. Las muertes por enfermedades cardiovasculares aumentaron un 10 por ciento por cada aumento de 10 ppb en NO2 de exposición en los que menos se adhirieron frente al 2 por ciento entre los que más siguieron esta dieta.

Las muertes por ataque cardiaco crecieron un 20 por ciento por cada aumento de 10 microgramos/m3 en la exposición a PM2.5 en los menos adherentes versus al 5 por ciento entre los más adherentes. Las muertes por ataque cardiaco subieron en un 12 por ciento por cada aumento de ppb en la exposición al NO2 en los menos adherentes, en comparación con el 4 por ciento entre los más adherentes.

Sin embargo, la adherencia a la dieta mediterránea no pareció proteger de los efectos nocivos de la exposición prolongada al O3. La dieta no redujo las muertes por todas las causas, ataque cardiaco u otras enfermedades cardiovasculares asociadas con la exposición al O3.

«Teniendo en cuenta los beneficios que encontramos de una dieta alta en antioxidantes, nuestros resultados son consistentes con la hipótesis de que la contaminación del aire de partículas causada por la combustión de combustibles fósiles afecta negativamente a la salud al inducir el estrés oxidativo y la inflamación», dice el autor principal del estudio, George Thurston, director del Programa de Evaluación de la Exposición y Efectos de la Salud Humana en el Departamento de Medicina Ambiental de la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York (NYU).

Y añade: «Por otro lado, el efecto del ozono no se atenuó significativamente con una dieta mediterránea, por lo que el ozono aparentemente afecta a la salud cardiaca a través de un mecanismo diferente».

Con alrededor de un cuarto de la población de estudio que vivía donde los niveles de contaminación atmosférica eran 10 microg/m3 o más por encima de la exposición más baja, subraya, «la adopción de una dieta mediterránea tiene el potencial de reducir los efectos de la contaminación atmosférica en la población en Estados Unidos».

Las limitaciones del estudio incluyen solo tener información dietética desde el momento en que los participantes se inscribieron en el estudio y que en el análisis participó un porcentaje más alto de estadounidenses blancos y con elevados niveles de estudio que los que están representados en la población de Estados Unidos en general.

16 May

Diez mandamientos para tener el vientre plano todo el año

La Operación Bikini debería sustituirse, según los expertos, por un reto para todos los días

El verano está a la vuelta de la esquina y muy pronto llegará el momento de volver a usar la ropa que deja a la vista los excesos del año anterior.
Para poner el cuerpo a tono para la primavera, aquí exponemos diez recomendaciones de los expertos para mantener el abdomen plano durante todo el año.
1. Evitar las bebidas carbonatadas. Las bebidas con gas, incluso cuando no contienen azúcar ni calorías, son causantes de la inflamación del vientre y de la acumulación de aire en la zona abdominal.
2. Menos chicle. El chicle, aunque no se ingiera ni tenga azúcar, es un enemigo del abdomen plano. Al masticarlo, el cuerpo ingiere aire, lo que causa la hinchazón del estómago y mucha sensación de incomodidad.
3. No usar pajitas. Al igual que masticar chicle, usar pajitas para beber hace que el cuerpo se hinche e ingiera una gran cantidad de aire junto con el líquido.
4. Nada de edulcorantes. La mayoría de los edulcorantes que se usan para sustituir al azúcar en bebidas, dulces y postres son muy difíciles de digerir. Por eso, estas sustancias son algunas de las principales causantes de la mala digestión y la hinchazón del abdomen.
5. Más frutas y menos batidos. En todos los planes de nutrición se recomienda tomar al menos cinco piezas de fruta al día, pero se debe tomar en cuenta que las frutas así como son ricas en fibra, también contienen azúcares. Por eso, al tomar batidos de frutas la fibra se destruye y lo que queda es la glucosa.
6. Cuidado con algunas ensaladas. Algunos ingredientes que son comúnmente usados en platos saludables pueden hinchar el vientre: coliflor, brócoli, frijoles o alubias, entre otros.
7. Hacer amistad con la fibra. La fibra es muy importante para mantener el sistema digestivo activo, así que no puede faltar en una dieta saludable.
8. Comer más lento. En la guerra contra acumular aire en el estómago, un hábito que se debe adoptar es el de comer más lento, masticar bien la comida y no engullir los alimentos. Esto da sensación de saciedad y evitas comer de más.
9. Tomar mucha agua. Una cantidad suficiente de agua al día asegura un funcionamiento adecuado del sistema digestivo y evita la retención de líquidos que se acumulan en el abdomen. Los nutricionistas recomiendan ingerir al menos dos litros de agua al día.
10. Caminar, correr o pedalear. Para evitar que el metabolismo se vuelva más lento es importante mantener la actividad física diaria. Lo ideal es hacer alguna actividad que acelere el ritmo cardiaco y estimule la quema de grasa durante, al menos 30 minutos al día.

08 Abr

NUTRICIÓN SIMBIÓTICA: RECUPERAR Y MANTENER LA SALUD A TRAVÉS DE LOS ALIMENTOS FERMENTADOS

Nos alimentamos de luz, aire, agua, energía, información… y también de comida. Comemos para nutrirnos. Somos lo que comemos, y somos lo que nuestra microbiota intestinal asimila de la comida que comemos. La comida es el principal factor que influye en la salud de nuestro cuerpo. Y la asimilación de esa comida la realiza nuestra microbiota intestinal, que suele estar en desequilibrio por la constante agresión ambiental y los alimentos tóxicos que ingerimos. La Nutrición Simbiótica viene a recordarnos esto y a buscar reequilibrar nuestra microbiota intestinal a través de la alimentación, para que de manera natural podamos recuperar el equilibrio y la salud.

Tenemos un cuerpo visible, pero también somos el conjunto de colectivos microbianos invisibles que nos pueblan, nos diseñan, nos complementan y nos ayudan a evolucionar para adaptarnos a los continuos cambios que el medio nos demanda. No hay separación entre lo humano y lo microbiano, entre el macrocosmos y el microcosmos. Somos una unidad. Las bacterias pueblan nuestras células y órganos complementando las funciones metabólicas para mantener el equilibrio en nuestro cuerpo. Los virus actúan reprogramando el ADN de las células y las bacterias para adaptarnos constantemente a los cambios del medio.

LOS ANTIBIÓTICOS (ANTIVIDA) Y LOS PRODUCTOS DE LIMPIEZA TÓXICOS Y BACTERICIDAS QUE USAMOS PARA MANTENERNOS LIMPIOS SON ARSENALES BÉLICOS

La Microbiótica es una nueva corriente científica que estudia la evolución de la vida visible en su relación con el microcosmos invisible. Su aplicación a la salud se realiza a través de la Nutrición Simbiótica, que también es un nuevo sistema alimentario, en el cual se busca el equilibrio de la dieta con el doble enfoque de nutrir al metabolismo celular humano y a la microbiota que nos habita. No existe el término Microbiótica en el diccionario de la Real Academia, ni en otros referentes lingüísticos de la lengua castellana. A veces se translitera al castellano del inglés (microbiotic) y “microbiótica” se usa como un sinónimo de microbiota o conjunto de microorganismos que habitan en un ser vivo. Nosotros reivindicamos este término para ampliar su concepto y que abarque tanto el estudio de la microbiota de un ecosistema determinado, así como la corrección de los desequilibrios en dicho ecosistema a través de la implementación de microorganismos regeneradores. Es una visión global e interdisciplinaria que interconecta con amor y gratitud el microcosmos con el macrocosmos de la vida sobre la Tierra.

SOMOS MÁS BACTERIAS Y VIRUS QUE CÉLULAS HUMANAS

Hemos de tomar conciencia de que somos más bacterias que humanos. Es más, somos bacterias incluso en nuestras propias células y neuronas. Nuestras emociones y pensamientos provienen de un “campo” de conciencia global que se focaliza en los intestinos (emociones) o en el cerebro (pensamientos). Así lo corroboran las investigaciones que demuestran como las mitocondrias celulares (que generan la energía de la célula) o las dentritas neuronales provienen de bacterias ancestrales procariotas que en algún momento de la evolución decidieron integrarse en un organismo más complejo como es la célula.

No somos los reyes de la creación. Más bien podemos vernos como una especie de reciente aparición, que cumple la función de ser soporte de la vida microbiana, que nos acompaña en mutua interdependencia: en simbiosis. Sin embargo, olvidamos este hecho fundamental, que nos daría otra perspectiva de nuestro sentido en la vida. La ciencia se ha encargado de que el mundo microbiano sea totalmente ignorado. Peor aún, hay tal grado de bacterofobia en el ámbito científico, médico y social, que hemos creado un mundo antibacteriano en el que los antibióticos (antivida) y los productos de limpieza tóxicos y bactericidas que usamos para mantenernos limpios son arsenales bélicos de los que nos sentimos orgullosos.

Recientemente se están empezando a poner de moda los probióticos (provida); pero en gran medida es un impulso mediático malinterpretado por la industria alimentaria. En muchos casos se ha demostrado que estas supuestas cualidades probióticas de algunos alimentos obedecían a una publicidad engañosa para vender más un yogurt o una bebida. Y es que un alimento que parte de la base de estar pasteurizado o irradiado, nunca puede contener los probióticos que nos beneficien. Pero poco a poco el río suena y el agua llega. Así esperamos que la sociedad y los ciudadanos se vayan concienciando de la importancia de las bacterias regeneradoras y cambien su visión paranoica hacia otra más integradora y amorosa.

LA NUTRICIÓN SIMBIÓTICA ESTUDIA LA INTERACCIÓN DE LA MICROBIOTA INTESTINAL, LA DIETA Y SU RELACIÓN CON EL CEREBRO Y LAS EMOCIONES

Hemos de tomar conciencia de que existen diez microbios por cada célula de nuestro cuerpo y el 98% de todos ellos están en el intestino. Si el ADN de nuestras células (el genoma) está formado por 23.000 genes, el ADN de todos nuestros microbios (el microbioma) está formado por más de 2.500.000 genes. La microbiota intestinal es el último órgano descubierto por la medicina y el único que no es humano. Está compuesto por más de 100 billones de hongos, levaduras, bacterias e infinidad de pequeños seres con vida libre, que en total suman miles de especies muchas de ellas todavía desconocidas para la ciencia. Este conjunto de microorganismos se comporta como un solo ser a la hora de interactuar con nuestro organismo y cumple múltiples funciones:

➝ Generar la base del sistema inmunológico.

➝ Asimilar los nutrientes de los alimentos que ingerimos.

➝ Eliminar las sustancias tóxicas y residuos químicos que llegan a nuestro intestino.

➝ Controlar a los microbios patógenos cuando proliferan en exceso.

➝ Fabricar gran parte de los neurotransmisores que luego viajarán al cerebro y a todo el cuerpo a través de la sangre.

El Dr. Michael Gershon, al definir el intestino, fue el primero en hablar del “Segundo Cerebro”. En la dinámica intestinal se genera más del 95% de la serotonina, el 50% de la dopamina y al menos otros 30 neurotransmisores más. La Nutrición Simbiótica estudia la interacción de la microbiota intestinal, la dieta y su relación con el cerebro y las emociones. Gran parte de las enfermedades psíquicas como depresión, ansiedad, autismo o Trastorno del Déficit de Atención (TDAH) provienen todas de una única causa en común: una inflamación intestinal crónica debido a la mala alimentación y el desequilibrio de la microbiota intestinal.

Especialmente pionera y reconocida en este área ha sido la Dra. Natasha Campbell–Mc- Bride y su método GAPspara tratar en concreto a niños autistas, así como al resto de las patologías descritas. Debido a la contaminación ambiental y de los alimentos, así como a la dieta basura que cada vez es más común en nuestra sociedad, la mayoría de las personas sufren de una inflamación intestinal generalizada de la cual provienen una gran parte de las enfermedades que nos asolan: obesidad, diabetes, hipertensión y enfermedades cardiovasculares, degenerativas y autoinmunes.

En todos los casos hay un denominador común: el deterioro de la microbiota intestinal regeneradora y la proliferación de microbios patógenos en nuestro intestino. No olvidemos que la microbiota intestinal se comporta como un solo órgano y el lenguaje emocional que nosotros asociamos a nuestra conciencia sensorial humana también es compartido y generado por dicha microbiota. Por eso, el estrés y los disgustos causan graves trastornos a los microorganismos regeneradores de nuestro intestino.

El estrés y los disgustos causan graves trastornos a los microorganismos regeneradores de nuestro intestino 

LA NUTRICIÓN SIMBIÓTICA ABARCA NUESTRA RELACIÓN CON LA COMIDA Y EL MEDIO AMBIENTE

De entre todos los vectores que existen para mantener la salud (luz, aire, agua, emociones, pensamientos, ejercicio físico, descanso, sueño, actividad laboral, creencias, herencia genética, factores ambientales…) la comida es el elemento más importante que nos influye positiva o negativamente. En solo dos meses cambiamos todo el plasma sanguíneo. Y la alimentación es la fuerza externa más poderosa que existe para modificar la cualidad de nuestra sangre. Debido al deterioro ambiental, los contaminantes químicos y la pérdida de nutrientes en los alimentos por su cultivo y procesamiento industrial, todos los seres humanos estamos sufriendo un estrés oxidativo alarmante. Todos tenemos un déficit crónico de micronutrientes antioxidantes (vitaminas, enzimas, minerales…). También sufrimos una reducción de microfauna y flora bacteriana intestinal, debida a los factores contaminantes externos e internos que nos rodean e ingerimos.

La simbiosis es la colaboración entre dos o más seres para sobrevivir. Es la principal fuerza de la evolución en la vida, por encima de la competencia o la lucha por la supervivencia. La Nutrición Simbiótica contempla el alimento desde la doble perspectiva de nutrir el cuerpo humano y el cuerpo microbiano que a la vez somos y tenemos. Es prioritario aumentar la vitalidad de nuestras células y de nuestro estado de ánimo, aumentando los micronutrientes de nuestra dieta y regenerando nuestra microbiota intestinal. Para ello, el aporte que nos brindan las tecnologías de la Nutrición Simbiótica puede ser decisivo. Los alimentos simbióticos tienen la doble habilidad de ser una gran fuente de antioxidantes en sí mismos y de favorecer la capacidad del cuerpo y sus microorganismos de producir escalarmente reacciones bioquímicas que generan continuas emanaciones de sustancias antioxidantes.

LOS ALIMENTOS SIMBIÓTICOS SON EL FUTURO

Cuando hablamos de Nutrición Simbiótica nos referimos al adecuado equilibrio en nuestra dieta entre alimentos prebióticos (fibras que no nos aportan nutrientes pero que refuerzan la microbiota intestinal) y los alimentos probióticos (alimentos fermentados que llevan microorganismos similares a los que habitan en nuestro intestino). Esta integración de alimentos fermentados (probióticos) con las fibras de algunas frutas, verduras y cereales (prebióticos) nos permite restaurar el equilibrio de nuestra microbiota intestinal y finalmente de nuestra salud.

La Nutrición Simbiótica es una nueva disciplina dietética que se torna imprescindible para solucionar los problemas de salud derivados de la alimentación moderna. El aporte que nos brindan los alimentos prebióticos y probióticos de la Nutrición Simbiótica puede ser decisivo. En los países donde existe la costumbre de tomar alimentos fermentados, casi no existen las enfermedades endémicas (cáncer, autoinmunes, diabetes, obesidad…) que caracterizan a nuestra sociedad occidental.

 Apenas hay tradición en nuestra sociedad de tomar alimentos (comidas y bebidas) fermentados de manera consciente, por eso últimamente proliferan los probióticos de farmacia y herbolario en cápsulas que ingerimos como si fueran un medicamento más. Pero esa manera de enriquecer nuestra microbiota regenerativa no es la más adecuada; puesto que dichas bacterias probióticas suelen ser cultivadas de manera artificial en laboratorio, liofilizadas y encapsuladas, de tal forma que cuando llegan a nuestro intestino se despliegan de una manera extraña, sin generar la mejor de las sinergias. En unas aceitunas aderezadas naturalmente o en una cucharada de chukrut, kimchi o en un vaso de kombucha hay muchos más microorganismos vivos y en resonancia vital con nuestra microbiota interior, que en las cápsulas probióticas que se comercializan en el mercado. Además, estos alimentos fermentados son mucho más baratos e incluso los podemos fabricar nosotros mismos.

Dentro de la Nutrición Simbiótica se le concede una gran importancia a los alimentos fermentados. Las tecnologías de la fermentación de los alimentos han acompañado a la humanidad probablemente desde hace miles de años. En su momento y poco a poco, en todos los rincones del mundo, la humanidad fue encontrando adaptaciones para mejorar el valor nutricional de algunos alimentos y alargar a la vez su conservación; utilizando microorganismos regeneradores que detenían el proceso de putrefacción y transformaban los alimentos originales en otros mucho más sabrosos y valiosos nutricionalmente. Así aparecieron la cerveza, el miso, los quesos, el café, el chocolate, el yogurt, el kéfir, la kombucha, el chucrut, el kimchi, el tempeh, etc.

Si queremos recuperar la autonomía de nuestra salud, hemos de asumir la responsabilidad de discernir y elegir los hábitos que nos benefician y desterrar aquellos que nos perjudican, pensando no solo en nuestro cuerpo humano sino también en la dimensión microbiana que somos. A través de la alimentación nos enfermamos y nos sanamos. Somos lo que comemos, pero también somos lo que asimilamos y lo que evacuamos. Una gran parte de nuestro equilibrio se lo debemos a los microorganismos que nos habitan, especialmente en el intestino. Y para ayudarnos a limpiar el tubo digestivo de tanta basura acumulada y regenerar la microbiota que lo coloniza hemos de incorporar nuevos hábitos alimenticios. En la Nutrición Simbiótica se preconiza una dieta donde habitualmente tomamos unos pocos alimentos fermentados sólidos y líquidos, que podemos preparar nosotros mismos. Los resultados llegarán poco a poco a sorprendernos.

La Nutrición Simbiótica está rescatando tecnologías tradicionales de la fermentación alimentaria para potenciarlas con nuevas adaptaciones más eficaces e intensas en sus efectos nutricionales: nuevos superalimentos, elixires revitalizantes, fitoterapia fermentativa y un largo etcétera, tal como podemos comprobar en nuestro laboratorio o en los talleres que impartimos.

Auguramos un despertar de las tecnologías de la fermentación, para ayudarnos a mejorar nuestra calidad de vida y dotarnos de instrumentos para aumentar la autonomía de nuestra salud a través de la alimentación. Por un lado, los alimentos fermentados se están poniendo de moda, empezando por la alta gastronomía y siguiendo por la industria de la alimentación sana y las tendencias “bio” que nos llegan de Estados Unidos y los países del norte europeo. Por otro lado, igualmente los probióticos están recibiendo cada vez más atención de las multinacionales farmacéuticas y los laboratorios de complementos nutricionales. Y se prevé un gran boom de toda esta tendencia, al encontrarse los antibióticos en crisis por la resistencia cada vez mayor que las bacterias y gérmenes tienen frente a ellos.

Parece que nuestro pronóstico en el año 2014 en la introducción del libro Microbiótica se va cumpliendo: la fuerza de la Nutrición Simbiótica llegará a tocar la alta gastronomía al igual que la medicina o las técnicas de la construcción de hábitat sostenibles. Una revolución nos espera, nos está llegando, para sanar la Tierra y el ser humano.

Te animamos a que pases a la acción: conviértete en un productor- consumidor de alimentos fermentados. Recupera el gran poder olvidado de generar tu propia comida con tus manos. Fermenta tu vida y cocina tu salud, para que la alegría de estar vivo impregne tu día a día. Seamos levaduras y bacterias que esporulan en nuestra sociedad, regenerando nuestro entorno y nuestro interior. Todo un mundo nuevo y desconocido a nuestro alcance.

Fuente: vivosano.org

07 Mar

No se puede adelgazar si tu cuerpo no tiene «permiso» para usar la grasa como combustible

Según el médico especialista en biología y antienvejecimiento, el doctor Peraita, «el cerebro prefiere la grasa para generar energía antes que la glucosa»

La mayor parte de la gente con sobrepeso sufre un proceso inflamatorio conocido como «inflamacion de bajo grado», causa fundamental por la que hoy en día se padecen las enfermedades crónicas del adulto. «Esta inflamación va acompañada de un freno del metabolismo conocido como resistenceia a insulina y leptina —explica apunta Miguel Ángel Peraita, médico especialista en biología y antienvejecimiento—. Esto genera que el organismo no sea capaz de utilizar la grasa como energía, solo como almacén para defenderse y sobrevivir».

Los principales detonantes de esa inflamación son el sedentarismo, el consumo de azúcar y edulcorantes. Los azúcares están concentrados de forma mayoritaria en harinas, dulces, pastas, tubérculos, semillas, pan, siropes de fructosa e, incluso, fruta.

Explica que también está muy presente como aditivo en muchos alimentos. «Es habitual que se mezclen el sabor dulce y salado, lo que hace que el producto resulte más apetitoso y enganche de tal forma que no se pueda dejar de comer y genere adicción. Basta con darle a un niño, o a un adulto, unas galletas compradas en un supermercado y observar cómo se puede llegar a comer el paquete entero, casi sin pestañear. Sin embargo, si se le ofrecen unas galletas de herbolario, seguro que comerá unas pocas y no insistirá con el mismo ímpetu en que se las compren como si se tratara de las del supermercado convencional».

«Tras tres días de eliminar por completo el azúcar y los edulcorantes es fácil no volver a acordarse de ellos ni necesitarlos»

Añade otro ejemplo con un gesto muy habitual entre los españoles: el café. «Si consumo café con azúcar, le da un sabor dulce de 10. Si, en vez de azúcar, le añado edulcorante, el sabor dulce es de cien. ¿Y qué ocurre, entonces? Que la información que le manda la boca al cerebro al recibir este dulzor hace que éste perciba el mensaje de que el individuo ha consumido una cantidad como si de un kilo y medio de miel se tratara. Ante esto, el cerebro da la orden al organismo de no quemar la grasa corporal porque ya se supone que tiene la energía que proviene de la miel, pero, al ir a buscarla, no la encontrará, ya que el edulcorante solo proporciona el sabor, no el combustible. Este hecho hace que el cerebro tenga mayor ansiedad por lograrlo e incremente la sensación de apetito».

El doctor Peraita asegura que a su consulta llegan muchos pacientes que confiesan sentir mucha ansiedad por comer, «y es porque han picado este anzuelo». «Sin duda, es preferible tomar azúcar a engañar al cuerpo con edulcorantes». De todos modos, asegura que tras tres días de eliminar por completo el azúcar y los edulcorantes «es fácil no volver a acordarse de ellos ni necesitarlos».

Añade que una molécula de glucosa proporciona 36 moléculas de energía, y una de grasa, 120 moléculas de energía. «El cerebro prefiere la grasa como combustible antes que la glucosa. Si el organismo aprende a usar la grasa como combustible habitual, el cerebro estará más despierto, con más energía… y más delgado».

Lo mejor, según señala, para acostumbrar a que el cuerpo use la grasa como combustible «llevar una alimentación adecuada y moderar el consumo de azúcar en la dieta. Solo después de realizar ejercicio es recomendable su consumo para una correcta recuperación del organismo. También hay suplementos naturales que favorecen que el cuerpo utilice la grasa como combustible y se adelgace», concluye.

 

24 Feb

La gurú del magnesio: rechazó los corticoides y vive muy bien a los 92 años

chocolate amargo y los frutos secos

El chocolate amargo y los frutos secos son una gran fuente de magnesio que reduce el estrés y la fatiga

Ana María Lajusticia es española, salvó su vida gracias al consumo de este mineral y se convirtió en su principal promotora; Cuenta por qué y cómo, todos deberíamos seguir sus pasos

Tenía 31 años cuando una temprana artrosis la obligó a llevar un corsé ortopédico para paliar fuertísimos dolores de espalda. Sus médicos la trataron con la «receta clásica»: corticoides. Por su ingesta durante años y por una mala alimentación desarrolló diabetes, pese a no tener antecedentes familiares. Tenía 43 años y dijo basta.

Ana María Lajusticia comenzó entonces a estudiar por su cuenta la composición de los alimentos, aprovechándose de su carrera: licenciatura en Ciencias Químicas. Y vio la luz al descubrir las posibilidades del magnesio. Tras consumir este mineral a través de comidas y suplementos abandonó el corsé y mantuvo a raya su diabetes.

Habrá que creer en sus beneficios porque esta química española no solo ha logrado eso, sino que a sus 92 años tiene una asombrosa vitalidad. Lleva escritos nueve libros, algunos traducidos al francés y alemán, y creó su propia línea de suplementos.

Ana Maria Lajusticia

A los 92 años, la química Ana María Lajusticia mantiene intacta su vitalidad

Se ve muy activa y vital, ¿cuál es su fórmula?

Lo atribuyo al haber cuidado mi alimentación a partir de los 50 años, que es cuando tuve todo el conocimiento de qué alimentos podían perjudicar mi metabolismo. Empecé a tener cuidado con los hidratos de carbono, con las grasas saturadas y con los alimentos ricos en colesterol. Y presté muchísima atención a la cantidad de calcio que tomaba porque de sus compuestos solo el cloruro es beneficioso; todos los demás endurecen y estrechan los vasos sanguíneos, lo que afecta la irrigación del cerebro y el corazón.

De graduarse en Ciencias Químicas a interesarse por la nutrición. ¿Qué la llevó al cambio?

Cambié cuando me diagnosticaron diabetes. Fue una sorpresa porque en mi familia no había antecedentes. Ahí pensé: «Tú eres química, estudia los alimentos».

¿Por qué se focalizó en el magnesio?

Cuando comencé a trabajar sobre estos temas, una hija mía me recomendó leer el libro Virtudes curativas del magnesio, del padre Ignacio Puig. Allí se afirmaba que el abono químico utilizado para la tierra lleva nitrógeno, fósforo y potasio, pero no magnesio. Esto no era así 80 años atrás, cuando se solía abonar con estiércol, ya que las heces animales contenían magnesio. Por tanto, tenemos un déficit en relación a aquellas generaciones. Entonces, comencé a tomarlo aparte. Con ese suplemento -más el cambio de alimentación que había iniciado siete años antes-, se me fueron los calambres, arritmias y taquicardias. Y ya no me levantaba cansada. Seguí tomándolo y en tres años pude quitarme el corsé. Se lo empecé a explicar a médicos conocidos pero ninguno me hizo caso. Ahí fue cuando pensé que si en Bioquímica se sabía el papel que juega este elemento en nuestro metabolismo, yo podría explicarlo con rigor científico.

¿Cómo son sus desayunos, almuerzos y cenas?

Durante 40 años mi desayuno fue una naranja, un huevo frito con una feta de jamón de York (jamón cocido), unos 50 gramos de pan integral y una taza de café con leche. Cuando comencé a hacer vida sedentaria, cambié el huevo por comprimidos de colágeno con magnesio. En el almuerzo suelo comer ensaladas o legumbres; luego carne para tener proteínas y una fruta, que suele ser una naranja. La cena siempre es a base de verduras, ensaladas o gazpacho(especie de sopa de tomate fría), pescado fresco y, para finalizar, otra naranja.

¿Comemos mal en la actualidad?

Sí, se come mal en general. Es muy corriente que el desayuno sea incompletoporque suele ser a base de café con leche, galletas, magdalenas, croissants (medialunas). A este tipo de desayuno le falta vitaminas, entre ellas la C, y también carece de proteínas. Esto se traduce en bajo rendimiento escolar y profesional. Como hoy sabemos que la vitamina C y los aminoácidos que obtenemos en la digestión de las proteínas solo están unas cinco horas en la sangre, tiene mucha importancia incluir alimentos de este tipo en las tres comidas principales. Las mujeres que quieren adelgazar tienden a cenar poco porque piensan que así van a reducir su peso, pero desconocen que el cuerpo no reserva proteínas; sí, hidratos de carbono y grasas. A eso hay que sumarle que es común que desayunen como he descripto antes. Este comportamiento es una de las causas -entre otras más- de que haya más artrosis en el género femenino que en el masculino.

¿Cómo podemos darnos cuenta de que nos falta magnesio?

Por algunos de sus síntomas: ansiedad, cansancio, calambres, contracturas, suspiros, bostezos, hipo, párpados que «bailan», arritmias, taquicardias, sentir que las letras se mueven cuando estamos leyendo… Evidentemente todos podemos tener alguno de estos síntomas. Pero una buena medida es saber que en momentos de déficit nos dan unas ganas locas de comer chocolate.

¿Qué beneficios produce este mineral?

Muchos, ya que el magnesio interviene en al menos 320 procesos metabólicos. Ayuda a relajar brazos y piernas, mejora la irrigación de las arterias, disminuye el cansancio y la fatiga, contribuye a la síntesis de proteína y permite el funcionamiento normal del sistema nervioso, entre otras cosas.

¿Cuándo se descubrieron sus propiedades?

En la Primera Guerra Mundial (1914-1918), cuando unos médicos franceses vieron que los heridos que estaban en balnearios de aguas ricas en magnesio se curaban antes, tenían menos infecciones y eran más optimistas. Empezaron a tenerlo en cuenta y a dar suplementos de magnesio a enfermos con muy buenos resultados, por lo que sacaron complementos de magnesio.

¿Cuáles son los alimentos que contienen más magnesio?

El chocolate negro, los frutos secos (almendras y nueces) y las semillas de soja. También hay mucho en las semillas que se siembran en suelos ricos en magnesio, como en el Rift africano, Japón, Cordillera de los Andes y en islas volcánicas de cualquier parte del mundo.

¿Es bueno para la prevención de problemas circulatorios?

Sin ninguna duda es clave en el caso de arritmias y taquicardias.

¿Nos ayuda a combatir el estrés?

El magnesio es imprescindible para formar la serotonina, que es un neurotransmisor y también la hormona que nos proporciona sosiego y bienestar, por eso la conocemos como la «hormona de la felicidad».

¿Qué porcentaje de ingesta ideal de magnesio se suele cubrir con una alimentación «normal»?

Tomando cacao y semillas a diario nos acercamos a la cantidad ideal diaria recomendada por la OMS: 375 mg. Pero hay muchas personas, de todas las edades, que apenas sobrepasan los 200 mg diarios. Evidentemente, varía mucho según donde se viva y según lo que se coma.

El consumo de suplementos de magnesio, ¿tiene alguna contraindicación?

Solo en personas con problemas renales. No deberían tomarlo sin consultar a su médico.

¿Cuáles son las razones para que Japón sea un referente?

Durante los años 1980 la buena marcha de la economía les permitió añadir carne a su dieta, lo que modificó por ejemplo que la talla media de su ejército pasara de 1,71 a 1,78 m. Y que su nivel intelectual medio subiera de 102 a 111. Por otro lado, es destacable su gran longevidad (su esperanza de vida es 84 años y 87 años en el caso de las mujeres, según los últimos datos de la OMS, del 2015). Y se sabe que responde a que no comen nada de grasas saturadas y a que ingieren entre 600 a 800 miligramos diarios de magnesio.

Algunos médicos la cuestionaron. ¿Cómo enfrentó las críticas?

Como estaba segura de lo que decía, porque en realidad es Química, pensaba que el tiempo iba a poner a cada uno en su sitio. Lo que me da pena es que la gente no pueda resolver sus problemas de una forma tan sencilla y barata.

¿Qué proyectos tiene en mente?

Mi proyecto, o más bien mi deseo, es poder trabajar en esto hasta el día que me vaya.

12 Feb

Claves para reducir la grasa corporal y rutina para hacer en casa

Con el fin de eliminar la flacidez del vientre, se nos dice que tenemos que comer solo algunos alimentos que no tienen sabor y seguir una dieta que nos deja muertos de hambre.

Es importante entender que iniciar un programa de dieta y entrenamiento que tiene como objetivo quemar grasa del vientre o la pérdida de peso general, tendrá que ser disciplinado y seguir el plan durante al menos un tiempo.

Por lo tanto, si alguna vez quieres empezar a reducir esa grasa corporal que te incomoda, es necesario comprender las claves para lograrlo.

Las mujeres tienen fisiológicamente más grasa que los hombres: el rango normal oscila entre 18 y 28%, mientras que para un hombre es entre un 8 y 20%.

Si tenemos algunos kilos de más y queremos buscar una manera de reducirlos de manera natural, existen muchas opciones que podemos encontrar más cerca de lo que creemos y sin gastar dinero.

Claves para reducir la grasa corporal

Conoce la relación entre las hormonas y el control del peso

Las hormonas son responsables de regular diversos procesos que ocurren en nuestro organismo. Entre ellos, se encuentran la regulación del apetito, el metabolismo y la distribución de la grasa en el cuerpo. El sistema endocrino está compuesto por una serie de glándulas que secretan hormonas en nuestro torrente sanguíneo. Un exceso o un déficit puede incidir sobre la obesidad.

Ten el cuerpo descansado

Dormir ayuda a tu cuerpo a recuperarse, y a luchar contra la grasa, ya que dormir menos de siete a ocho horas cada noche, puede aumentar el apetito y ralentizar tu metabolismo, lo que hace que quemes menos calorías y retengas más grasa abdominal.

Establece una meta realista con objetivos semanales

Fíjate una meta específica que puedas llegar a realizar, pero no seas demasiado estricto contigo mismo y encuentra un equilibrio.

Realiza un entrenamiento por intervalos de alta intensidad

Pon en marcha tu metabolismo en un corto periodo de tiempo. Si puedes trata de alternar cardio con entrenamiento de resistencia.

Comienza con 5 minutos de ejercicio cardiovascular, como correr o bicicleta, y luego sigue con un circuito de pesas, sentadillas y lagartijas, llevando a cabo cada ejercicio durante ocho repeticiones. Este circuito completo puedes repetirlo 2 o 3 veces.

Los períodos de descanso que realizas entre los ejercicios, pueden ser modificados para crear un efecto quemagrasa. Al acortar el tiempo entre los ejercicios, podrás aumentar el metabolismo en reposo, al aumentar la intensidad de tu entrenamiento.

Prueba el ayuno intermitente

Intenta hacer un ayuno durante 24 horas una vez por semana; es una manera de perder peso saludablemente.

Aléjate de las bebidas con calorías

Las bebidas azucaradas y carbonatadas o refrescos te harán sentir más hambre, además contienen mucha azúcar.

Reemplaza los carbohidratos por proteínas y fibra

Es una de las maneras más fáciles y más rápida de poner en marcha la pérdida de peso. Reemplaza los alimentos como pasta, arroz y pan por frutas y verduras, que tienen menos calorías que los carbohidratos. Para librarte de esa grasa tan terca y empezar a desarrollar músculos, necesitas proteínas.

El cuerpo puede quemar proteínas para sobrevivir, pero prefiere los carbohidratos y las grasas; así que cuando lo alimentas principalmente de proteínas, se irá tras los carbohidratos y grasa que ya tienes guardados.

Incorpora ciertas grasas en tu dieta

Las grasas que deberías mantener en tu dieta son ej. las del aceite de oliva, aguacate y nueces. Sin embargo, aunque sean saludables, no debes exagerar en su consumo; siempre con moderación.

Evita las grasas que vienen empaquetadas

Si quieres reducir la grasa corporal, evita las galletas, tortas, la comida rápida y la frita.

Eliminar la grasa corporal depende completamente del metabolismo, especialmente cuando solo tienes que eliminar esos últimos 3 a 5 kilos (5 a 10 lb). Y para mantener el metabolismo activo, debes comer constantemente.

Cuando comes comidas pequeñas a cada rato, tu cuerpo produce insulina constantemente y nunca llega a un estado de quemado. Además, nunca te sientes 100 % satisfecho. Así que en vez de comer 5 a 6 comidas pequeñas al día, come 3 comidas decentes y 2 bocadillos. Es el mismo principio, pero refinado para ser más eficaz.

Rutina quemagrasa de 10 minutos

Para hacer esta rutina se realizan sentadillas tornado 20 segundos seguidos, descansando otros 10 segundos.

¿Cómo se debe realizar la sentadilla tornado?



Para hacer la sentadilla tornado, debemos colocarnos en primer lugar en posición de sentadilla. Una vez adoptada dicha postura, tocaremos con una de nuestras manos el suelo (indiferentemente, al principio). Debemos procurar tener la espalda lo más recta posible durante el proceso de bajar.

Posteriormente, pegaremos un pequeño salto con potencia, despegando ambos pies del suelo. Tampoco debe ser un salto muy pronunciado, lo suficientemente fuerte que nos permita despegar la planta de los pies por completo. Una vez aterricemos, haremos el mismo movimiento pero tocando con la mano contraria el suelo, volviendo a pegar un pequeño salto.

La idea, es que el movimiento se realice de forma fluida, pues la idea es que consigamos que sea rápido para que nos permita perder peso al acelerar el pulso.

No obstante, para que sea mucho más sencilla de seguir, puedes ver este vídeo que te guiará durante todo el entrenamiento:

24 Ene

Las mejores recetas para adelgazar para siempre, según una química

Con su libro «Adelgaza para siempre» la química y nutricionista Ángela Quintás desvelaba su método, pero no las recetas. En este libro resuelve las dudas de todos aquellos que quieren perder peso con sus indicaciones pero no saben cómo combinar los alimentos para obtener sabores distintos y no aburrirse en el camino.

El principal objetivo de Quintás es enseñar a sus lectores a controlar los niveles de glucosa en sangre y utilizar las grasas como combustible. «Alimentarse para mantener el nivel y no tener picos de glucosa a lo largo del día es la forma de sentirse mucho mejor, menos cansado, y sin necesidad de comer dulces», asegura. Por eso, prosigue esta química, las propuestas que aparecen en su último libro «Las Recetas de Adelgaza para Siempre» .

Para ello, recuerda, hay que seguir unas pautas muy sencillas de alimentación, que comienzan por algo tan simple como «sentarse diez o quince minutos para diseñar un menú semanal y hacer una buena lista de la compra, que nos eviten quedarnos sin alimentos a mitad de semana. Y, por supuesto, por volver al mercado».

En esa lista, prosigue esta química, «no debe faltar fruta, verdura, huevos, carne, pescado… Son básicos que siempre debemos tener en casa, para evitar «tirar» de alimentos procesados, elaborados y llenos de azúcares ocultos. La comida real —recuerda— no viene en envases».

Estas son sus recomendaciones básicas, basadas en una dieta de control de la insulina:

1) No tomar nada que nace de la tierra solo, es decir, hidratos de carbono solos, y menos si tienen una carga glucémica elevada.

2) No tomar hidratos de carbono líquidos. Cuidado con los zumos de frutas y verduras, tan de moda últimamente.

3) Consumir alimentos cada 3 o 4 horas sin dejar pasar grandes periodos de ayuno.

4) No dejar pasar más de una hora desde que me levanto hasta que ingiero algún alimento.

5) No hacer nunca deporte con el estómago vacío.

  • Alcachofas rellenas de bacalao con salsa de tomate

    Ingredientes para 4 personas

    —8 alcachofas

    —300 g. de bacalao desalado

    —100 ml de leche desnatada (o semidesnatada)

    —8 huevos de codorniz

    —3 cucharas soperas de salsa de tomate ligera

    —2 dientes de ajo

    —1 limón

    —1 cucharada de perejil picado

    —3 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra

    Sal y pimienta molida.

    Preparación: Pon el bacalao en un cazo y añade agua fría hasta cubrir. Calienta y, cuando empiece a hervir, retira del fuego y deja tapado 15 minutos. Escurre el bacalao, elimina la piel y las espinas. Desmígalo.

    Calienta la leche y el aceite por separado (solo hay que templarlos, no tienen que hervir). Tritura el bacalao con el perejil, el ajo y el aceite bien caliente. Incorpora la leche poco a poco mientras sigues triturando, hasta obtener una mezcla homogénea.

    En una cazuela, lleva a ebullición 1 litro de agua. Agrega las alcachofas, una pizca de sal, pimienta y un chorrito de limón. Hierve a fuego medio hasta que estén cocidas. Deja enfriar y, con la ayuda de una cucharilla, retira la parte central para vaciarlas.

    Pon una base de salsa de tomate ligera en una bandeja apta para el horno. Coloca encima las alcachofas. En el centro de cada alcachofa, añade una cucharadita de brandada de bacalao y rompe un huevo de codorniz. Gratina en el horno. ¡Ya puedes servir!.

 

 

Fuente: ABC

24 Ene

Para adelgazar hay que empezar por volver a ir al mercado

«No existen milagros, ni siquiera en las dietas. Todo tiene una base científica. Nosotros mismos somos pura química, por eso es tan importante aprender a mezclar bien los alimentos y saber nutrirse, no alimentarse, para adelgazar», asegura Ángela Quintas, autora del libro «Adelgaza para siempre». En esta obra esta Química de carrera, máster en Nutrición, responde de forma coloquial a las preguntas más frecuentes de las personas que quieren bajar de peso y no lo consiguen. O lo consiguen pero después lo recuperan. O pasan hambre y no adelgazan.

—En su libro no hay recetas… pero si un buen repaso a los conceptos básicos de nutrición.

—La idea es que el lector entienda cómo mezclar los alimentos y que aprenda a nutrirse y no a alimentarse únicamente con calorías vacías. Diferenciar esto es primordial. Que sepa también qué es lo que pasa cuando ingiere hidrato de carbono solo o con proteína. Cambia mucho. En realidad el libro está enfocado a enseñar al lector a controlar nuestro nivel de insulina en sangre a lo largo del día.

—Se oye mucho la siguiente frase: «cuando quiero adelzagar solo ceno un yogur o una pieza de fruta». O… «estoy a dieta desde que tengo memoria». Cosas que, según usted, está rematadamente mal hechas. ¿Cuáles son los errores principales que cometemos todos, y de dónde los sacamos?

—Esto es solo un ejemplo de que se nos están olvidando cosas muy básicas, que nuestros padres hacían bien. De primero tomaban, por ejemplo, lentejas en plato de duralex y luego proteína. En mi casa siempre había un huevo o unos boquerones. Ahora estamos multiplicando por dos o por tres el hidrato de carbono y nos estamos olvidando de la proteína que debería venir después. La idea es eso, volver a combinar las dos cosas. Piense en los japoneses. Son todos flacos, porque fundamentalmente toman arroz con pescado o «nuddles» acompañados de pollo o cerdo. Ahora aquí hemos decidido abusar de la pasta con verduras, o el arroz con verduras. Alguna vez lo puedes hacer pero, ¿dónde está la proteína en esos platos?

—¿Por qué estamos cambiando u olvidando determinados buenos hábitos que teníamos y que nos daban un buen resultado?

—Porque nos están todo el rato bombardeando con información. La gente me ha dicho, he leído… Creo que al final, de tanta información, nos perdemos. En este sentido, me dan mucha pena las adolescentes, todo el día atacadas con imágenes de modelos con unos cánones de belleza perfectos que no existen. Hay dos o tres que tienen esos cuerpos privilegiados, no más. Cuando nosotras éramos pequeñas no teníamos esa influencia. No es bueno hacer esos sacrificios extremos o vivir en una vida de prohibiciones, no tiene sentido. Todo hay que normalizarlo un poco.

—Haga por favor un resumen de las cinco reglas innegociables de su método.

—Serían las siguientes:

1 ) No tomar hidrato de carbono solos, y deben ir acompañados siempre de proteína. El hidrato de carbono, recordemos, es todo lo que nace de la tierra: la verdura, arroz, la pasta, verdura y fruta. La proteína es todo todo lo que corre salta, vuela o nada..

2) Cuidado con los hidratos de carbono líquidos: Zumos y gazpachos, por ejemplo. A nivel de composición son maravillosos, tienen infinidad de vitaminas, etc. pero, ¿a que usted no se tomaría tres naranjas si no fueran en zumos? ¿Qué es lo que pasa cuando yo ingiero esas tres naranjas de golpe? Pues que como el líquido pasa Que no actúa la milasa salivar, solo la pancreática. Porque el líquido pasa a mi estómago. Es decir, meto en el cuerpo una cantidad muy grande de hidrato, que hace que mi páncreas secrete insulina para normalizar ese hidratos de carbono en sangre. Esto provoca tres cosas: una parte de ese hidrato va al hígado para órganos vitales. Otra parte va al músculo. Pero una tercera parte la convierto en grasa. Lo ideal, si no puede vivir sin zumo por las mañanas, que al menos lo intercarle, y no entre con el estómago vacío. ¡Aunque, mejor tome usted una fruta!

3) Comer cada 3 o cuatro horas: ¿Por qué? Porque si paso demasiado tiempo sin comer, como mi cuerpo tiene que seguir consiguiendo energía de alguna manera, corro el riesgo de que utilice la masa muscular como combustible, en lugar de la grasa que tengo acumulada en el cuerpo. Y esto hará que vaya subiendo peso.

4) No dejar pasar más de una hora desde que me levanto hasta que ingiero algún alimento. Si cené a las 8 de la tarde y desayuno doce horas después, estoy igual que en el punto anterior, con riesgo de utilizar mi masa muscular como combustible.

5) No hacer deporte con el estómago vacío: Sería por lo mismo, las posibilidades de que me baje la masa muscular son muy altas.

Estas cinco reglas hay que seguirlas de manera más estricta si uno se encuentra en las primeras fases de adelgazamiento.

—Otra frase muy extendida es la de «hay que comer de todo pero poco».

—No hay que comer de todo. No tengo que beber alcohol. De hecho, este no tiene porque formar parte de mi alimentación. ¿Tengo que tomar alimentos procesados? Pues tampoco. ¿Pasa algo porque los tome una vez? No, no pasa nada, pero no tiene que formar parte de la dieta.

—¿Por dónde debería empezar una persona que quiere adelgazar… para siempre?

—Por volver a ir al mercado, por ejemplo. Mi pescadero me cuenta que hoy en día la gente no sabe cómo pedir el pescado, sin cabeza, con cabeza, con espinas, sin ellas, en forma de libro… Quiere que se lo sirvan ya. A mi juicio hay que empezar por ahí, por saber cómo pedir las cosas en el mercado. Y luego, por dejarnos un poco de tonterías. Ni todo el mundo se puede hacer todo en casa, porque no harían otra cosa, ni se pueden permitir comprar productos ecológicos. Si a uno le gusta el kale o la chía bien, pero la gente se olvida de las grandes propiedades de unas buenas lentejas con arroz y un chorrito de vinagre. Sugiero además que, una vez que uno entiende la teoría, se elabore una lista con el menú para toda la semana. La improvisación es un gran enemigo a la hora de perder peso.

—Ponga un ejemplo de menú para un día con alimentos bien mezclados, como usted propone en su libro.

—Para el desayuno pensaría en un lácteo que, al contener hidratos de carbono y proteína en su composición, será una buena opción para no hacer pico de insulina. También en una fuente de hidratos en forma de fruta (nunca en forma de zumo porque estaría incumpliendo la segunda regla, o pan integral), y en una porción de proteína baja en grasa (clara de huevo, por ejemplo, pavo).

—A media mañana: Tomaría un café con mucha leche, una pieza de fruta pequeña, y un poco de proteína (York, pechuga de pollo, clara de huevo cocida…). O café, fruta y gelatina sin azúcar.

—Comida: Verdura o una ensalada más proteína. ¿De postre? Una infusión. Y nada de dulces. Lo ideal sería que nos saciase la comida y dejar la fruta para la media mañana y la merienda.

—Merienda: Igual que a media mañana.

—Para la cena: Lo ideal es volver tomar una proteína con una guarnición de verdura o ensalada. Una tortilla de un huevo y una clara con trocitos de jamón serviría.

—Hemos hablado de lo que muchos hacen rematadamente mal, pongamos sobre la mesa cinco puntos imprescindibles para hacerlo bien.

1) No olvidarse de las 5 reglas.

2) No pensar en dietas rápidas. Huir de todo lo que prometa adelgazar 7 kilos en diez días.

3) Una cosa muy importante es que la dieta se adapte a la persona y al revés. Uno no puede dejar de lado su vida social. Hay que aprender a comer para saber elegir en esas situaciones (salidas con amigos, comidas de trabajo…).

4) Si un día no se cumple con la dieta, no pasa nada. Si de pronto nos ofrecen una cosa fantástica que no cuadra por ningún lado, lo importante no es lo que se hace ese día,sino el resto de los días del año.

5) No pasar hambre. Si haciendo una dieta paso hambre, la podré mantener muy poco tiempo. Y mi cuerpo empezará a utilizar mi masa muscular, disminuirá mi metabolismo basal y tendré ansiedad por volver a comer los alimentos que ya no deberían formar parte de mi dieta diaria. ¡No podemos llevar una vida de privaciones o siempre a lechuga y pollo!

 

Fuente: ABC