06 Jul

TTIP “Es una amenaza para la democracia”

Blanca Ruibal es Ingeniera Agrónoma y activista por la soberanía alimentaria en Amigos de la Tierra España. Después de trabajar durante varios años con comunidades campesinas en Centroamérica, coordina desde el área de Agricultura y Alimentación de Amigos de la Tierra campañas de denuncia de la agricultura industrial, particularmente contra los cultivos transgénicos, así como de fomento de alternativas agroecológicas en la producción y el consumo. Le entrevistamos a colación del TTIP y las injusticias que traerá si no lo detenemos.


¿Por qué el TTIP es tan nocivo en lo que respecta a la agroalimentación?
-El TTIP pretende aumentar el comercio de productos agrícolas y alimentos entre Estados Unidos y la Unión Europea. En la agricultura europea existe aún un importante número de explotaciones de pequeña escala que producen alimentos sanos y respetan el entorno. Esta agricultura familiar estaría en riesgo de desaparecer ya que no podrían competir con la agricultura y la ganadería de EE.UU., de mayor dimensión y que produce alimentos a bajo coste. El TTIP conllevaría una intensificación de la agricultura industrial y una mayor concentración en manos de grandes empresas. Por otra parte, la producción de alimentos a ambos lados del Atlántico se produce con estándares muy diferentes de seguridad alimentaria, bienestar animal y protección medioambiental. En general las normas de la UE son más estrictas, por lo que el objetivo de los lobbies agroalimentarios de EE.UU. es rebajar o eliminar todas aquellas regulaciones que impiden la entrada de sus productos.  La entrada de productos alimentarios de EE.UU. producidos a bajo coste supondría una competencia inasumible para la agricultura europea y una amenaza para nuestra salud.

UNA AMENAZA
-¿Es el último eslabón del neoliberalismo?
-Actualmente el TTIP es la principal amenaza para la democracia, la justicia y los derechos de la ciudadanía. EE.UU. y la UE pretenden con el TTIP crear “el área de libre comercio más grande del planeta”. Para ello, además de bajar los aranceles y liberalizar nuevos mercados, se pretende armonizar la legislación entre ambas regiones. El tratado prevé también incluir un mecanismo de protección de las inversiones (ISDS); por todo ello el TTIP es la punta de lanza de la agenda neoliberal para poner el beneficio económico en el centro de las políticas y privilegiar a las empresas por encima de la ciudadanía.

-Ponednos algunos ejemplos de cómo el TTIP pone en peligro la salud de los consumidores…
-El enfoque de la seguridad alimentaria es completamente distinto en EE.UU. y en la UE. Mientras que en la UE se sigue un modelo conocido como “de la finca al plato”, en el que se revisan todas las etapas de la producción, en EE.UU. solo se revisa el producto final. Por eso son habituales prácticas higiénicas prohibidas en la UE, como el lavado de pollos con cloro antes de la venta al público. Otras regulaciones que son más laxas en EE.UU. se refieren al nivel de residuos de pesticidas permitido en las frutas y hortalizas o el uso habitual de antibióticos y promotores de crecimiento en el ganado. La resistencia a antibióticos en personas debido a su abuso en la producción de carne es ya un problema grave de salud pública en EE.UU. Otro asunto polémico es el de los cultivos transgénicos; apenas se cultivan en la UE (a excepción de España) pero están muy extendidos en EE.UU. Resultaría especialmente problemático para la salud la autorización de cultivos transgénicos tolerantes al herbicida glifosato, tal y como pretenden los lobbies estadounidenses.

LA INFORMACIÓN ES REBELIÓN
-¿Cómo nos podemos oponer al TTIP?
-Es fundamental en primer lugar que la ciudadanía esté informada de qué es el TTIP y qué pretende. Para quienes quieran hacer más, existen plataformas contra el TTIP en todo el territorio y la campaña estatal #NoalTTIP  que agrupa a individuos, campañas territoriales, organizaciones sociales, ecologistas, sindicales y políticas de todo el estado español. En la web #TTIPsecret de Amigos de la Tierra se puede encontrar también información actualizada acerca de los Días de Acción Global, recogidas de firmas y movilizaciones.

-¿El TTIP se propone privatizar la justicia, como dicen Susan George?
-El TTIP prevé la inclusión de un mecanismo de arbitraje entre inversores y estados (conocido como ISDS). El ISDSD proporciona a las empresas extranjeras una vía para exigir indemnizaciones millonarias a los gobiernos si consideran que una nueva legislación perjudica la rentabilidad de sus inversiones. El mecanismo deja de lado el sistema judicial de cada país para acudir a “árbitros”. Regulaciones relacionadas con las condiciones laborales o protección de la salud y el medio ambiente pueden ser cuestionadas por los inversores extranjeros. El mecanismo de arbitraje permitió por ejemplo a la empresa sueca Vattenfal reclamar una compensación de 3.700 millones de euros a Alemania por el cierre de su industria nuclear tras el desastre de Fukushima en Japón.

POLÍTICAS NEOLIBERALES
-¿Por qué nuestros gobiernos europeos están tan volcados con el TTIP y no defienden los intereses de sus ciudadanos?

-El TTIP está en coherencia con las políticas neoliberales de la UE, tanto de la Comisión Europea como de sus Estados Miembros. El TTIP es un ejemplo más de cómo la Unión Europea fomenta los privilegios de las empresas frente a los derechos de la ciudadanía. Resulta significativo cómo la UE promociona acuerdos como el TTIP mientras boicotea las negociaciones en el marco de Naciones Unidas para desarrollar un tratado vinculante que permitiría a la ciudadanía tener acceso a la justicia en casos de violación de derechos humanos por parte de empresas.

LAS PERSONAS EN EL CENTRO
-¿Vosotros defendéis una agricultura en el que las personas sean el centro? 
-Amigos de la Tierra defiende la soberanía alimentaria, una agricultura en que las personas y el medio ambiente estén en el centro del sistema agroalimentario. Para afrontar el reto de alimentar a la población cuidando el planeta es urgente y necesario un cambio de modelo en el que prevalezca la agricultura con personas, capaz de producir alimentos sanos, respetando el entorno y manteniendo un mundo rural vivo.

-¿Cuáles son vuestras previsiones sobre qué va a pasar con el TTIP?
-Las negociaciones del TTIP están avanzando mucho más despacio de lo que los bloques se propusieron. Sin duda, la enorme oposición ciudadana en la UE ha tenido un papel en esto. La reciente salida del Reino Unido de la UE y el fin del mandato de Obama en EE.UU. el próximo otoño no favorecen el avance de las negociaciones. Probablemente el TTIP esté en “vía muerta” en este momento. Pero debemos ser conscientes de que las instituciones de la UE seguirán atendiendo las demandas de los lobbies de la industria (particularmente la agroalimentaria) con o sin tratado.

Pablo Bolaño

SOBRE AMIGOS DE LA TIERRA
UN CAMBIO SOCIAL LOCAL Y GLOBAL
Amigos de la Tierra es una asociación ecologista con la misión de fomentar un cambio local y global hacia una sociedad respetuosa con el medio ambiente, justa y solidaria. Defienden la justicia social y ambiental y creen firmemente que el centro de las políticas han de ser las personas y la Tierra. En cuanto a la agricultura y la alimentación trabajan por la soberanía alimentaria y defienden una agricultura social y sostenible, que garantice una alimentación segura y sana.

 

 

Fuente: Vidasana.org

22 Jun

TTIP Un peligro para la agricultura y la alimentación

Amigos de la Tierra y la Coordinadora de Organizaciones Agrarias y Ganaderas (COAG) celebraron recientemente en Madrid una charla informativa sobre los peligros del TTIP para nuestra agricultura y alimentación.

El tratado de comercio e inversión que negocian EE.UU. y la UE podría tener un gran impacto en la seguridad alimentaria y el sector agrario europeo. Las normas de seguridad alimentaria son mucho más laxas en EEUU, lo que implica menores costes de producción; una situación ante la que no pueden competir los agricultores europeos. El uso rutinario de antibióticos y hormonas de crecimiento en la producción de carne, prácticas como el lavado de pollos con cloro antes de su comercialización, los altos niveles de pesticidas que se permiten en los alimentos o el uso a gran escala de cultivos transgénicos en EEUU influyen directamente en la seguridad alimentaria y por tanto en la salud de las personas.
Debbie Barker, Directora Internacional del Centre for Food Safety de EEUU y experta en el TTIP, destacó que “la intención de las empresas y grupos de presión corporativos es eliminar derechos y garantías democráticas de la ciudadanía, ya que los consideran barreras al comercio”. Las diferencias en la producción agraria entre EEUU y la UE tienen un efecto directo en la salud y el medio ambiente: “La resistencia a antibióticos es ya un problema serio de salud pública en EEUU. El uso continuado de fármacos en la producción de carne provoca que muchas personas no respondan a los tratamientos  con antibióticos”, añadió Debbie Barker.
El modelo agrario predominante tiene una gran repercusión en el medio ambiente. Blanca Ruibal, responsable de agricultura y alimentación de Amigos de la Tierra, explicó que “para afrontar el reto de alimentar a la población mundial es necesaria una agricultura y una alimentación en la que las personas sean el centro, un modelo de agricultura que además protege el medio ambiente. De hecho en Europa un gran porcentaje de las explotaciones agrícolas y ganaderas son familiares, por lo que tenemos la capacidad de producir alimentos sanos, respetando el entorno. El TTIP amenaza precisamente a la agricultura familiar y supondría un gran escollo en la transición necesaria hacia un sistema alimentario justo y sostenible”.
En representación del sector agrario, Miguel Blanco, Secretario General de la COAG denunció que “rechazamos el TTIP porque pone en peligro el modelo social y profesional de agricultura de la UE y la apuesta estratégica de nuestros agricultores y ganaderos por la calidad, la seguridad alimentaria, el bienestar animal y el respeto al medio ambiente. No podemos aceptar que la UE utilice una vez más la agricultura como moneda de cambio en los acuerdos comerciales con terceros países”.
Las organizaciones hicieron hincapié en las pérdidas que representaría el TTIP para el sector agroalimentario europeo. Un informe de Amigos de la Tierra, “TTIP, Sembrando Pérdidas para el sector agrario”, demuestra como el PIB europeo disminuiría un 0.8%, mientras la agricultura estadounidense vería aumentada su aportación en un 1.9%. Claramente el TTIP beneficiaría este sector estadounidense, pero no al europeo.

 

 

Fuente:  vidasana.org